¡Bienvenido abordo! Este lugar, sutilmente ambientado a manera de barco, cuenta con una carta bastante extensa de comida -y ni hablar de la de vinos, esa si es todo un libro-. Principalmente ofrecen comida de mar, aunque no se limitan a ésta, si prefieres vaquitas terrestres también te las sirven.

El servicio es excelente, al entrar te ofrecen una cortesía de calidad (NO lo que les sobró de la semana anterior, como suelen hacer en algunos lugares) y todo el personal se encuentra ocupado en hacer sentir bien al cliente.

La presentación de los platos es tan espectacular como su sabor, recomendamos ampliamente que empieces con el ¨Tiradito de huachinango¨, aunque hay unas almejas con pata de cangrejo que le hacen fuerte competencia… ¡Bueno! Tu decide, cualquiera te va a satisfacer. Si eres defensor de la comida autóctona puedes seguir la comilona con las ¨Carnitas de atún¨ en salsa mediterránea (similar a la salsa del taco al pastor) acompañadas con tortillas de cilantro, si no te late tanto taquear por taquear, una muy buena opción es el ¨Pámpano a la sal¨. No olvides acompañar tu comida con un buen vino, si no sabes cual pedir pregunta, las recomendaciones son muy atinadas. Te saldrá caro, sin embargo es un lujo que vale la pena pagar.

Los pescados y mariscos son del día; el pan y las tortillas se hacen más de una vez al día, garantizando frescura y calidad total en sus platillos.