Fuimos a comernos unos taquitos y platicamos con Lady Tacos de Canasta. // Todas las fotos de Pável M. Gaona

22 de enero 2022
Por: Pável M. Gaona

‘India y oaxaqueña hasta que me muera’: visitamos a Lady Tacos de Canasta

Sí, Lady Tacos de Canasta ya tiene su local, pero por supuesto que no deja su bicicleta. Checa lo que nos contó en entrevista.

En la calle de Santa Veracruz número 9, atrás del Palacio de Bellas Artes en el Centro Histórico, se encuentra una bicicleta de color azul. Sobre ella luce una canasta de tacos, con el emblemático color también celeste del plástico que hace que este manjar del centro del país sea tan reconocible a simple vista. Una bandera del orgullo LGBT+ ondea en el aire: estamos en el restaurante de un personaje que se encontró con la fama de manera fortuita y ha sabido aprovecharla para hacer de su popularidad un modo de vida. 

Ataviada con un vestido largo, trenzas y una flor colocada del lado derecho de la cabeza, Marven, o Lady Tacos de Canasta, llega a su restaurante. Con la amplia sonrisa que la caracteriza comienza a repartir bromas a diestra y siniestra. Como en el cuento de ‘Francisca y La Muerte’, esta Lady parece tener la facultad de jamás estar quieta. Incluso cuando toma asiento la lengua no le para.

Una ‘pata de perro’ a la que le gusta ayudar

Cualquiera creería que una vez consiguiendo un local y la fama —ha sido entrevistada por un gran número de medios nacionales e internacionales y el episodio ‘Canasta’ de Las Crónicas Netflix obtuvo el premio James Beard, considerado el Oscar de la gastronomía— dejaría la bici y “se le subirían los humos”, pero afortunadamente no ha sido así. Dentro de su local están apilados un montón de juguetes que irá a repartir el día de mañana a Veracruz. 

El año pasado no pudimos hacer el ‘Canastón’ (su colecta de juguetes) por la pandemia, pero este año estoy muy emocionada de que lo retomemos. Mañana mismo nos iremos a alguna ranchería o un poblado de personas de escasos recursos a repartirlos. Si me preguntan cuál ha sido el momento más emocionante que he vivido como Lady Tacos de Canasta, no es que me hayan entrevistado o estar en la tele. Lo más bonito que me ha pasado fue en ese primer Canastón repartiendo juguetes. Una señora nos vio y le dijo a sus niños, refiriéndose a mi marido y a mí: “mírenlos bien, esos son los Reyes Magos. Para que vean que sí existen”. Me acuerdo de eso y se me vuelve a llenar el corazón de algo muy bonito.

Sí, tiene su local, pero no deja su amada bicicleta y aún sale a repartir por la ciudad, principalmente en el primer cuadro del Centro Histórico. Ya por la noche se la puede uno encontrar en el Pasaje Madero, con su característico grito, sirviendo tacos y tomándose fotos con las personas que la conocen y reconocen. “Es que no me puedo estar quieta, no nací para eso”, confiesa. 

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 De la discriminación al empoderamiento: una luchadora social por accidente

Lady Tacos de Canasta no solo ha encontrado en su personaje una oportunidad de negocio. También ha hecho que las cosas cambien para bien, tanto para los vendedores del Centro Histórico como una de las comunidades más vulneradas: las personas trans. Varios son los episodios de discriminación que ha protagonizado y que se han hecho virales. Pero ha sabido sacarles la vuelta, y a partir de la polémica las cosas han cambiado para bien.

Me acuerdo de aquella vez en que me estaban hostigando los policías y uno de ellos me dijo “señor”. Ese fue un momento muy sonado, porque hubo tanto gente que me apoyó como gente que estaba de acuerdo con el policía. ¡Las redes sociales pueden ser un monstruo! Pero te cuento que a partir de ese video y de otro donde me quitaban mi mercancía, ahora los policías ya no pueden hacer eso. Ahora ya puedes ver a los vendedores de merengues por ejemplo, que ya pueden vender sin que los molesten o les quiten su modus vivendi. Ya nada más nos dicen que “circulemos” o sea que nos movamos, pero ya no nos quitan la mercancía. Antes tiro por viaje nos quitaban las cosas y ahí estábamos en la delegación. 


Además a mí y otras personas LGBT ya nos preguntan cómo quieren que se refieran a nosotras. Eso es importante, porque los capacitaron en algo que para otros podría no ser importante, pero esas acciones cambian realidades.

Mientras sirve tacos y aguas de horchata con trocitos de melón y nuez, esta Lady se toma selfies con gente que viene a su local expresamente a conocerla. Hoy vienen unos chicos de Guerrero, por ejemplo.

Una no termina de acostumbrarse, que te digan que viene gente hasta de Australia y pasó para verte. Y todo por no haber cambiado quién soy. Hay que estar orgulloso de quién eres. Me acuerdo de que unas ‘amigas’ me decían que ya dejara el personaje, porque de “india” y “oaxaqueña” no iba a pasar nunca. Pero esto es lo que soy, y estoy orgullosa. Soy india y oaxaqueña y a mucha honra, y es lo que voy a ser hasta que me muera.

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Marven apura a su marido, ya casi se tienen que ir. Nos tomamos algunas fotos más y ella se sigue moviendo, como una muñeca morena a la que nunca se le acaban las pilas. Sonriente, se acomoda la flor de su cabello y grita una vez más: “Tacooos, los de canasta, los tacooos“, mientras otros clientes le piden la foto del recuerdo. Hoy en Santa Veracruz 9, mañana en el estado de Veracruz; a esta orgullosa “pata de perro” no hay nada ni nadie que la detenga. Porque siempre hay tacos por servir y nuevos lugares por visitar.

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