La historia de las nochebuenas y la Navidad

¿Su origen es chilango?

Cuartoscuro
Las flores de nochebuenas que cada año adornan las casas y las calles de la Ciudad de México en la época navideña tienen una historia que se remonta hasta la época prehispánica, pero antes de contarte sobre su origen, te damos un par de datos interesantes sobre ellas que vale la pena conocer.

Su atractivo está en las hojas, no en la flor

El color rojo que la caracteriza no es el de la flor de la nochebuena, sino de sus hojas localizadas en la parte superior, las cuales están dedicadas a cuidar sus flores, algo similar a lo que pasa con otras plantas, como las hortensias o las buganvilias.
La flor de está planta se sitúa en los pequeños brotes amarillos —o “ciatios”— que tiene en el centro, por lo que cuando compras una, lo recomendable es fijarse si están en buen estado y preferentemente que no estén abiertos.
Aunque las nochebuenas de hojas rojas son las más tradicionales —por cierto, la relación del rojo con la navidad se popularizó a partir de la imagen de Santa Claus, difundida a mediados de los 50 por las empresas estadounidenses, principalmente la Coca-Cola—, hay alrededor de 100 variedades de colores, como blanco, rosa, naranja, crema o amarillo.
Se suelen comprar en maceta, pero en realidad es un árbol de climas tropicales que florece en invierno y que puede medir hasta unos tres metros —seguramente las has visto en algunos jardines—  con hojas de hasta 15 centímetros de largo.
Si decides plantar nochebuenas, debes asegurarte de que no reciban luz durante unas 12 horas continuas, pero también necesita tomar seis horas más de sol para asegurar que estén listas para celebrar la Navidad.

Su origen

La nochebuena es nativa del sur de México, especialmente de la zona de Chiapas, Oaxaca y Guerrero, y en la época prehispánica se le conocía como “cuetlaxóchitl”, que significa en náhuatl algo así como “flor que se marchita”, aunque hay algunos que significa “flor de cuero”, debido a la textura y resistencia de sus hojas.
Para los mexicas era un símbolo de vida, ya que cada año volvían a florecer en pleno invierno —que en estas tierras no es tan severo como en otros lados— y también la utilizaban con fines medicinales o para crear colores cuando teñían diversas superficies.
Aunque hoy se produce en invernaderos —principalmente de la zona de Puebla, Morelos, Michoacán y la Ciudad de México)—y es una planta de ornamento, solía crecer de manera silvestre.

¿Por qué son navideñas?

Tras la llegada de los españoles, se le dio el nombre de “nochebuena” porque precisamente florecía en la época cercana a la Navidad (entre noviembre y febrero) y empezó a usarse como símbolo de estas fiestas en iglesias, plazas y casas por allá del siglo 17.
Pero su producción aumentó después de 1828, cuando la descubrió un diplomático estadounidense que también era botánico —se llamaba Joel R. Poinsett—, quien se la llevó de México a California, desde donde la exportó a otros lugares del mundo, como Europa. Es por eso que los gringos la conocen como “poinsettia” y hasta cuentan con algunas patentes relacionadas con su su genética.

Sus nombres y otras aplicaciones

El nombre científico de la nochebuena es “Euphorbia pulcherrima” —que en latín significa “la más bella”—, pero en otros lares, principalmente Centroamérica, se le conoce también como flor de pascua, estrella de navidad, flor de fuego y Santa Catalina.
Aunque los expertos recomiendan no ingerirla, ya que puede ser tóxica —cuidado con algunos reposteros y chefs que luego se ponen “creativos”—, en varios lugares del país es utilizada para tratar desde golpes, erupciones y heridas en la piel hasta como ingrediente de un té para curar la tos.
Así que ahora ya conoces la historia de esta planta que adorna y pinta de rojo los camellones de la Ciudad de México en la época navideña.
¿Qué piensas de las nochebuenas?

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