Los últimos Videocentros

Sólo quedan dos en el DF y área metropolitana

Archivo Familia Ramírez

En la calle de África no. 88, en la Colonia Romero Rubio en la Delegación Venustiano Carranza, hasta hace poco tiempo permanecía estoico uno de los últimos Videocentros. Actualmente, debajo del anuncio del local de videos se lee un letrero con cartulina que anuncia “Videocentro a la vuelta”. Debido a las altas rentas y a sus bajos ingresos, tuvieron que reducir el local a una tercera parte de su tamaño original.

Ya dentro del negocio, en sus vitrinas se exhiben cosméticos, juguetes y dulces: en la venta de estos productos han encontrado su manera de subsistir en una época donde la gente prefiere descargar contenidos vía internet o comprar películas pirata. El negocio de la renta de películas parece condenado a una muerte inminente, pero aquí sus dueños lo defienden a capa y espada.

Ana Karen Álvarez tiene 19 años y desde hace dos ayuda de forma activa en el negocio familiar, cuya franquicia fue adquirida hace 12 años. “Los que nos traspasaron el Videocentro nos advirtieron: cinco años más y esto se acaba. Y mira, llevamos 12 años y estamos dando la lucha”.

A decir de Karen, es la venta de juguetes lo que les ayuda a la subsistencia, pero el panorama es muy difícil. “Si seguimos es porque vendemos dulces y juguetes buenos a precios que en otros lados no encuentras. También vendemos cosas como pilas que en el súper te cuestan mucho más caras, pero si fuera sólo por la renta de películas, hace mucho el Videocentro hubiera dejado de existir”.

Le pregunto si ella como joven hace uso del internet, uno de sus principales competidores. “No sólo internet. A veces nosotros mismos compramos películas piratas pero para nosotros, no para ponerlas a la renta. Es que son carísimas. Antes teníamos distribuidores que ya no nos surten. Tenemos que agarrar ofertas que luego hay en Sams y Walmart para meterlas en el catálogo”.

¿Cómo competir contra la piratería?

Para seguir en la carrera contra la piratería y el internet, han tenido que bajar muchísimo sus precios. “Antes, cuando rentábamos VHS, el negocio todavía tenía sentido. Ahora cualquiera te puede clonar una película. Por eso nuestras rentas de DVD están a 15 pesos el estreno y 10 pesos las de catálogo normal. Las de Blu-ray, todas, ya sean estreno o hasta 3D las damos en 15 pesos para poder competir”.

Cuando le pregunto si le gustaría que el negocio siguiera, su rostro se ilumina; el cariño por el lugar la delata. “No es sólo porque sea nuestro sustento. Aquí tenemos películas que no hay en internet o son difíciles de conseguir en puestos y por eso acuden a nosotros. Tenemos clientes que vienen desde que nos traspasaron el negocio, son amigos y vecinos que nos dicen “por favor no lo vayan a quitar”. Por eso le estamos dando un último chance. Si en un año vemos que está por demás, nos quedaremos simplemente con el giro de juguetería y tendremos que decirle adiós al Videocentro”.

‘Más allá del negocio,  son como nuestra familia’

Más allá de los límites del DF, en el Tlalnepantla, se encuentra dando batalla el Videocentro Viveros. Llegaron en el año de 1996 y desde entonces sobreviven, aunque con altibajos. Al igual que ocurrió con el Videocentro de la Romero Rubio, las elevadas rentas los hicieron cambiarse de local a uno más accesible.

En esta nueva ubicación, además de la renta de DVD y Blu-rays, se vende ropa para ayudar a mantener el negocio. También se trata de una actividad familiar: “éramos un equipo de cinco, lamentablemente mi papá el año pasado falleció y ahora quedamos cuatro”, me dice Alberto Ramírez Rosas, de 35 años.  “Tenemos aquí más de 18 años, casi 19, y cuando empezamos todavía se rentaban películas Beta”.

Alberto es un apasionado de las películas de Tin Tan, por lo que este Videocentro tiene la particularidad de ofrecer muchas cintas de este artista. En las playeras que se venden aquí también se aprecia la cara de este actor del cine mexicano. Se dicen amenazados por la piratería y las nuevas opciones para ver cine, como Netflix. Sin embargo creen contar con una ventaja: aquí hay títulos que no se encuentran en la calle ni en este servicio de streaming.

“Además de ser un negocio, ellos son nuestros amigos, como parte de nuestra familia. Para nosotros son mucho más que un número de cliente. Cuando dejamos de verlos, les echamos un telefonazo. Muchas veces nos dicen que ya no vienen por falta de tiempo, muchos ya hasta son papás o abuelos. Pero a veces nos topamos con noticias tristes como el fallecimiento de algunos de nuestros socios. Apenas se nos acaba de ir así el socio 154”.

Inés Rosas Cárdenas, la mamá de Alberto, toma la palabra y me dice: “sobre todo tratamos de ofrecerles un buen trato. ¿No te gustó la película? Sin costo te la cambiamos. Si te retrasas un día con la entrega tampoco pasa nada. Somos humanos y entre personas nos entendemos, eso es algo que no te da el internet, por ejemplo”.

Cuando les pregunto si hay gente mala onda que ya no devuelve las películas, afirma: “uy, claro. Les llamamos y nos empiezan a salir con excusas, por ejemplo una chava que se llama Génesis Pernia Briseños se llevó cuatro películas y una temporada y nunca las quiso devolver. Ponlo en la entrevista, a ver si así le da pena y las devuelve. Somos un negocio pequeño y no se vale que abusen de nuestra confianza”.

Daniel Ramírez, su otro hijo, se declara cinéfilo. “Cuando vienen yo les puedo recomendar títulos si les interesa algún tema en especial. He visto todas las películas que hay en este Videocentro. A veces me falla un poquito algún detalle de la trama, porque son muchas, pero en lo general me acuerdo de todas”.

Orgullosos, me enseñan fotos de cómo ha cambiado el local a través de los años. Cuando los agrego a Facebook, noto que tenemos una amiga en común. Le pregunto si es real eso del trato humano con los clientes y me dice con cariño: “¡Sí, nos conocemos de años! Recuerdo que la primera película que les renté fue la de El Extraño Mundo de Jack, allá cuando los VHS eran la onda. Estaba tan obsesionada que una vez me la dejaron todo el fin de semana gratis. Ellos también me consiguieron la de Kick Ass 2 cuando no la encontraba ni en Mixup”.

Si quieren conocer los últimos videocentros del DF y área Metropolitana, no duden en acudir a África 88 en la colonia Romero Rubio o en la calle Viveros de la Hacienda 50 local B, si andan por la zona de Tlalnepantla (si los buscan como Videocentro Viveros también los pueden agregar a Facebook). Compartan esta nota con sus amigos que gustan de lo retro y les gusta mantener vivas las tradiciones.

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