Hoy se estrenó Las Crónicas del Taco, el nuevo documental taquero de Netflix. Obvio ya lo vimos —y babeamos de antojo con tanto taco—; así que acá te traemos nuestras razones para verlo —o no—. La serie está dividida en seis episodios. En cada uno hay un taco distinto que se presenta a sí mismo —con una voz peculiar, por cierto—. En esta primera temporada vemos al taco al pastor, al de carnitas, al de canasta, al de barbacoa, al de asada y a los de guisados.

¡Amigable advertencia!
No importa la hora a la que mires esta serie, te va a dar hambre sí o sí; así que toma tus precauciones. Para prueba: 👇🏾

Lo rifado de Las Crónicas del Taco

Las crónicas del taco
Foto: Netflix

Imágenes para babear

La serie se sostiene de dos grandes pilares: las historias de los taqueros y las imágenes de los tacos. La fotografía, a cargo de Carlos Correa, es hermosa. Las escenas más espectaculares son las que no tienen música ni voz, algunas en cámara lenta, que muestran la esencia de un taco: las manos que trabajan la carne, la adoban, la fríen; las otras manos que calientan tortillas, sazonan salsas y exprimen limones; y por supuesto las manos que sostienen el taquechi y lo llevan hasta la gloriosa y final mordida. Puedes repetir esas escenas de Las Crónicas del Taco una y otra vez. En general, la fotografía, el audio, la animación y la dirección, de Carlos Pérez Ososrio, son impecables.

Personajes entrañables

El otro pilar del documental son las personas y sus historias. Cada capítulo tiene más de un personajazo que cuenta su historia personal con los tacos. Uno de nuestros favoritos es don Jaime Ayala, un maestro carnitero que lleva toda su vida —de verdad, toda— levantándose en la madrugada para preparar las carnitas que se esfuman en un par de horas en cuanto llega a venderlas a la plaza principal de Quiroga. “Él es mejor que Jiro (de Jiro Dreams of Sushi) —nos cuenta Pablo Cruz, el creador de Las Crónicas del Taco –;

Verás otros personajazos, como Nereida Vejar, una carnicera dedicada a surtirnos de la mejor carne para tacos de asada en el norte del país, Filemón Herrera, propietario de la taquería Los Güeros o Braulio Ramírez, un mesero de 9 ó 10 años en El Borrego Viudo.

El taco por fin tiene su lugar

Netflix, la plataforma de streaming que ha lanzado más shows de comida, está llena de esa “cocina fantástica de los chefs que triunfan en Nueva York en Los Ángeles —nos cuenta Pablo—; pero nadie hablaba de la cocina real, de la gente que por generaciones ha transmitido un conocimiento culinario ancestral”. Las Crónicas del Taco es una necesaria enciclopedia visual de los tacos mexicanos que están en una conversación mundial.

“La tradición de hacer estos tacos se ha ido perdiendo y queremos darle el valor –dice Pablo– y, si me permites, volver a sentir orgullo por los tacos, por la gente que los hace; porque es una tradición centenearia”. Pablo cree que el taco tiene que priorizarse frente a otros platillos y pagarse a un mejor precio. Quizá un show como Las Crónicas de los Tacos lo haga posible.

El guion, fuera de lo común

Las Crónicas del Taco son eso: las crónicas de cada taco, contadas por el taco mismo. A diferencia de otros programas de comida, este no tiene un host/reportero que come y da su opinión. Esta vez el guion está centrado en el taco, su origen, su presente y hasta un poco de su futuro. Escrito por Gibrán Portela, Arcadi Palermi y Pablo Duarte, es divertido, ingenioso (cada taco tiene su personalidad), fácil de digerir —nada mamón— y te saca un par de carcajadas.

No todos los tacos son mexicanos

El taco nos une, borra fronteras y nos abraza a todos por igual. Eso se puede ver en el episodio del taco de asada cuando nos vamos a Los Ángeles a ver qué tacos comen allá. No, no son iguales a los mexas y eso está bien: el taco es noble, es de todos y nunca es el mismo. Nos gustaría ver más del taco fuera de México en —quizá— siguientes temporadas.

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Lo chafa de Las Crónicas del Taco

Las crónicas del taco
Foto: Netflix

Las voces de los tacos

Aunque los guiones son buenazos, las voces que dan vida a los tacos nos sacaron un poco de onda. El taco al pastor tiene “acento ñero” pero se siente fingido y quizá incómodo —se parece a la de Pepe El Toro en sus buenos años—. El taco de carnitas habla con una “voz de provincia” muy forzada que no se parece en nada a como hablan los michoacanos. Las más acertadas son las del taco de asada y las voces de los tacos de guisados, el último episodio de Las Crónicas de los Tacos.

Nos faltaron minutos

Los episodios son de treinta minutos y está bien porque no se sienten pesados pero nos faltó tiempo para ver más a profundidad. Las mismas escenas antojables y hermosas pero más historias. ¿O será que no tenemos llenadera?

Queremos más invitados (e invitadas)

Aunque hay muchas voces, las tres más importantes, las de los expertos (dos escritores y un chef) son  hombres. Son muy buenos y sus participaciones son valiosas pero se repiten en todos los episodios y nos dejan con una sensación de que queremos más diversidad. Al principio estaba una antropóloga que no volvió a aparecer en otros episodios de Las Crónicas del Taco.

¿Para cuándo la segunda temporada?

No sabemos. Hay muchísimo más tela de dónde cortar para hacer una segunda, tercera, décima temporada de Las Crónicas de los Tacos, pero ya veremos… Por ahora, la primera temporada está disponible en Netflix a partir de este viernes 12 de julio. Pide unos taquitos a domicilio y échatela con unas cheves este finde.

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