Un antiguo huevo de piedra se rompe y nace el rey Mono. Asciende al cielo y se come todos los duraznos de la longevidad. ¡Ahora es invencible! Es incontrolable en el cielo y por ello Buda lo reta a jugar al escondite, si Buda no lo encuentra, el rey Mono será libre de seguir aterrorizando el cielo, pero si Buda gana, el rey Mono aceptará ser subyugado. Tras esconderse en varios lugares el rey Mono termina en el Valle de los Cinco Picos, orina entre cada pico de montaña y cuando se cansa de esperar regresa para proclamar su victoria. Buda le pide que huela su mano, al hacerlo, huele su orina entre los dedos de Buda y se da cuenta de que nunca se había separado de su palma. Es así que lo encierra bajo una roca hasta que un monje en peregrinación lo rescata. A cambio de su libertad, el rey Mono será su guardaespaldas.