Descripción
El orgullo de la Del Valle
Crítica
Escondido junto a un expendio de pollo encontrarás un modesto y muy limpio local que te hará recordar ese México tradicional ya tan difícil de encontrar. 50 años los respaldan para preciarse de ser los mejores tacos de canasta de la Del Valle. Hay cuatro variedades: papa con chorizo en adobo (los que se acaban primero), mole verde, chicharrón y frijol. Vale la pena probarlos todos acompañados del guacamole de la casa, con un toque perfecto de picante y abuntante aguacate. Atendido por el amable y dicharachero Don Quique, siempre atento a tu petición por el siguiente, los tacos —suaves, calientitos de la canasta y muy bien servidos— son la razón por la que la banqueta (sólo hay una pequeña mesa y una barra, así que hay que comer de pie, como dicta la tradición) siempre está llena. Quizá ésta sea la última taquería de la zona en regalar el clásico pilón.