Ya sabemos qué es eso que llamamos el ‘mal del puerco’

87822El llamado mal del puerco Foto: iStock
El llamado mal del puerco Foto: iStock

Por El Memo @guillermo_ga 

¡Basta de oficinistas dormidos a las 4 de la tarde! ¡basta de que te agarre el sopor después de comer! Todos sufrimos mal del puerco y parece que el índice de personas que se quedan cabeceando como guajolotes en su lugar de trabajo va en aumento. Lo achacamos a muchas cosas: a las prisas de la ciudad, al mal comer, a esos deliciosos tacos de costilla con gorditos que te echaste en el puesto de la esquina… 

Mucho se habla del tema, pero quisimos entrevistar a una experta para que nos dijera la neta: Luz Aguilar, nutrióloga de la UNAM y que lleva muchos años haciendo dietas adecuadas según tu actividad física, nos dio sus recomendaciones. 

A ver doctora: ¿qué pasa con nuestro cuerpo cuando nos da mal del puerco?

¡Ja ja ja! El mal del puerco tiene un nombre real: se llama marea alcalina. Básicamente, después de una comilona, tu estómago tiene que generar más ácidos para descomponer y digerir todos los tacos que te comiste. Para hacerlo, produce bicarbonato en exceso y le pide prestada sangre a todo el cuerpo. En términos básicos es eso: como tu estómago trabaja a marchas forzadas, el cerebro empieza a marearse dando esa sensación de sueño. 

Es decir que comamos lo que comamos, nos va a dar sueño.

No exactamente: si comieras puras verduras al estómago le va resultar más fácil digerirlas que si comieras cuatro gorditas de chicharrón. Las personas que llevan una dieta vegetariana sufren menos marea alcalina. 

Así que nuestro problema es qué es lo que comemos y no la cantidad.

Sí, el problema son nuestros malos hábitos. Vamos a ponerlo en términos prácticos: un oficinista sale temprano de su casa y de camino se come una torta de chilaquiles. Luego no come nada en seis horas y dan las tres de la tarde: en lo que llega al restaurante, pide, le sirven, come rápidamente y regresa a la oficina ya se le pasó su hora de comer. Es obvio que masticó mal, y que en la cocina le dieron pasta, arroz, guisado, frijoles, postre y su medio kilo de tortillas ¡El estómago necesita tiempo para procesar eso! 

¡Pero es una comida completa!

¿En serio? De ninguna manera: comerse un plato de arroz con huevo estrellado y luego un guisado de carne no es llevar una dieta adecuada si tu trabajo es estar enfrente de tu computadora 10 horas al día. Tampoco echarse 4 tacos de carnitas ¡el cilantro y la cebolla no cuentan como ensalada! 

Bueno, ya, sin regaños ¿qué hay que hacer?

A mis pacientes yo les pido que cambien poco a poco sus hábitos. No es cosa del otro mundo, sólo un poco de fuerza de voluntad: despiértate 15 minutos antes y desayuna bien. Llévate frutas al trabajo para medio día. Come despacio y evita los alimentos capeados o fritos: sé que es lo más rico de la comida mexicana, pero si no te quieres dormir en tu escritorio déjalos para el fin de semana. No tomes cerveza a la hora de comer si tienes solo 40 minutos para ir y regresar. No es tan difícil, créeme. 

¿Y si ya nos dimos un banquete de vikingo? ¿Qué hacer para evitar quedarnos dormidos?

Va a ser inevitable la sensación de sueño. No hay manera de que te libres de eso: no puedes forzar al estómago a que trabaje más rápido. Si de plano comiste en exceso tómate un té, camina un poco, platica con un compañero. Una sal de uvas puede ayudar y no hagas labores tediosas por la tarde porque tu cerebro poco a poco caerá en el mareo. Escaparte para dormir en el baño o en el cuarto de las escobas puede ayudarte pero corres el riesgo de quedarte dormido más tiempo. En realidad lo que necesitamos es ganar tiempo para que tu cuerpo haga lo suyo… aunque lo mejor es no haber comido tantas grasas. 

¿Tiene un consejo extra?

A mis pacientes les digo esto: yo he trabajado en oficinas. He visto cómo la gente se queda viendo fijamente a la pantalla luchando por no quedarse dormidos. No está padre, sobre todo porque se puede evitar; una persona que se queda dormida en su lugar es menos confiable para los jefes y nadie te tomará en serio: si no lo hacen por su salud, háganlo por eso. No es chistoso tener mal del puerco todos los días, créanme. 

En Chilango hicimos un resumen con estas recomendaciones y los pusimos en una sola imagen. Cuéntanos ¿qué haces tú para evitar el mal del puerco? DA CLIC EN LA IMAGEN PARA AMPLIAR.

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