Kit de supervivencia

Kit de supervicencia

Todo lo que necesitas (y lo que no) para hacer frente a la epidemia (y sus improbables escenarios fatales).

Contra la Influenza…

Aquí sí, pa que arriesgarse, hay que seguir los mandatos de Papá Gobierno, aunque te suene a disco rayado, esto es lo que necesitas: 

-Cubrebocas, (y taparabos, no querrás que te dé un aire en ciertas áreas de tu cuerpo)

-Gel desinfectante

-Agua

-Alimentos no perecederos (para que evites salir de tu casa).

Agrégale cualquiera de estas bebidas antigripales caseras.

– LAVARSE LAS MANOS. Este paso es el más importante de todos. Aún más que portar el ahora famoso y de moda tapabocas. Aquí dependes un poco de que no se les ocurra cortar el agua.

Ah claro, y muchos pañuelos desechables, no hay nada más molesto que sonarse la nariz con la mano o una hoja de papel.

 

Contra el bostezo:

-Una pelota: Si el director Skinner sobrevivió debajo de una pila de libros ¿por qué tú no? La idea es poner a prueba la destreza de tu mano izquierda (o derecha según sea el caso).

– Un mazo de cartas: Si estás en grupo puedes armar la viuda, si no un solitario. Y si ya de plano tienes mucho tiempo libre es tu momento para aprender de las artes adivinatorias. Aunque te lo advertimos: el futuro no se ve nada grato. Estarás en una ciudad desolada donde las ratas y los perros callejeros dominarán el asfalato muaaaaajajaja. Ok, exageramos un poco. Pero con crisis, influenza, cortes de agua y temblores en un solo mes… son señal de algo.

Basura: la de tu vecino. Puedes jugar al detective y descubrir los secretos oscuros del de al lado. O puedes iniciar un emporio en el lucrativo negocio de la pepenación. A lo mejor en unos años, la basura se convierta en energía o combustible (como en Volver al futuro) Imagínate, puedes ser el Slim del México Post Apocalíptico.

Radio: Para escuchar la “Qué buena”, la estación que te pone de buenas. O si quieres molestar al resto de los sobrevivientes ponles una canción de Arjona. Seguro ya tendrá unas rimas excelsas sobre la situación.

-Una gran memoria: Si para recordar qué haría el maestro de la supervivencia: Bear Grylls.

 

 

Contra el ataque zombie:

Agua bendita: para aventárselas (porque no les va a hacer ni cosquillas).Esto es por si confundes a los zombies con vampiros. O si tienes mucha fe en Dios. Pero si hay “muertos vivientes” en la ciudad, no te preocupes por rezar, mejor procura que les caiga directo en los ojos, mínimo ganas un poco de tiempo, mientras corres.

Tenis: más vale que tengas unos porque vas a correr mucho. O incluso puedes bailar con ellos, quién sabe igual y son zombies buenos como los de Thriller. Sea cual sea el caso, es mejor aplicar la “Speedy González” a que ellos saboreen tu carne o ya de plano la técnica de Shaun of the Death: imitarlos a ver si piensan que eres uno de ellos.

Escote: Chicas, a la basura todas las blusas de cuello de tortuga, ser sexy en estas circunstancias siempre es letal (recuerden que la suerte de la fea la bonita la desea). O quien sabe, a lo mejor alguna de ellas se llega a enamorar de un zombie joven y fuerte: será el primer hombre en su vida que no las va a querer por su boobs o glorioso trasero, no nuestro chico las va a amar por su cerebro y por todo lo que llevan dentro. O sea, sus vísceras.

Cualquier objeto puntiagudo: o ya de perdida un arma de fuego (la escopeta es un clásico, pero nunca falta el salvaje que opta por la sierra eléctrica),  con la que puedas moler a estos seres. Recuerda, la única forma de matar a un zombie es destrozarle el cerebro. No hay más. Duro y la cabeza. Gracias, George Romero por la lección.

-Libro Voodoo: Bueno, no fuimos sinceros: hay algunos zombies con los que no basta un tiro entre los ojos. También tienes que romper su maldición. Así que lo mejor es sin duda recitar algunos proverbios voodoos. Ten mucho cuidado, porque puedes resucitar a más muertos. Si así fuera, busca que sean John Lennon, Heath Ledger

Fuego: Tu mejor amigo. El fuego será como el perro en la era de los zombies. No sólo te dará calor, sino que los zombies le tienen miedo. Ah, y tal vez lo más importante: cuando mandes a uno de estos antropófagos al otro mundo (otra vez), siempre, pero siempre debes de quemar los restos. Es la ley.

 

¿Qué onda, se te ocurre algún otro consejo?