Crítica Chilango
Por Cynthia Arvide
Un buen retrato capta varias capas de la personalidad. Muestra lo más obvio pero también aquello que pocos notan, lo invisible en una historia humana. Wolfgang H. Scholz es un artista multimedia, en el sentido literal de la palabra: es pintor, fotógrafo y cineasta. Desde hace 20 años ha explorado las posibilidades del rostro humano en sus fotografías. El rostro como un mapa de una vida, como una evidencia de las contradicciones del ser humano.
En su más reciente exposición, CARAS - 2 lados, podemos ver el resultado de su trabajo en contacto con personajes del barrio de Tepito. Siguiendo un principio de psicología que dicta que un hemisferio del cerebro determina el lado emocional, y el otro el racional, Scholz compuso retratos de-construidos, a manera de reinterpretaciones del rostro humano.
La técnica parece sencilla. Tomar fotografías “muy claras, muy cuadradas, para cortar por el centro exacto y duplicar cada lado; como en un espejo”. De esa forma, a partir de un retrato original, se generan dos más, una usando sólo el lado derecho y, la otra, el izquierdo. Sin embargo, los rostros humanos no son simétricos totalmente. “Muchas personas tienen un lado de la cara más ancho que el otro, eso fue difícil en el proceso”, nos confesó Scholz.
Los resultados sorprenden al ver cómo una misma persona puede generar tres imágenes distintas a partir de un solo retrato. Cada una de las fotos provoca una sensación, a veces contradictoria: de lo rudo a lo tierno, de lo varonil a lo afeminado, de lo práctico a lo sensible. Cuántos rostros caben dentro de uno es incierto, Scholz nos revela al menos tres y nos obliga a observar cuidadosamente.
Sus modelos fueron hombres, niños y mujeres de su natal Alemania, donde ya había realizado un proyecto similar, así como de Tepito, un lugar descrito por el artista como “un laberinto eficiente”. Ahí pasó un año haciendo trabajo de campo, encontrando su camino y conociendo a las personas que retrató en sus actividades cotidianas. Por ello, otra parte de la exposición incluye fotografías a color donde se muestra el contexto de los retratados, el vínculo que crearon con el artista, así como algunos videos cortos que nos dejan ver a los personajes en movimiento, con un ritmo particular, en un barrio que tiene códigos propios.
No dejen de darle play al fragmento de un video de la exposición, del personaje: “El ratón”.