¡A toda madre!
Mayo 2012
No. 102
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Hay muchos objetos e imágenes que, sacados de contexto, no son más que composiciones abstractas. Incluso, si uno se para de determinada forma en algún cuarto, y mira hacia un lado, encuentra visiones interesantes que poco o nada tienen que ver con su funcionalidad directa.
En términos generales, estas formas de ver son las que ofrece Abstracción Posible, la nueva exposición colectiva del Museo Rufino Tamayo. Cuenta con obras de diversos formatos y dimensiones, colgadas en pared y desperdigadas por el piso (la divertida pieza de Wade Guyton), como el papel tapiz de Mai-Thu Perret o la dura crítica al mundo New Age de Gunilla Kingberg.
Curada por Maria Lind, originaria de Suecia, la muestra es parte de la serie de exposiciones Microhistorias y Macromundos, que han rondado el Tamayo el último par de años. Ofrece, además, un carácter multidisciplinario: el colectivo Salón realizará una serie de actividades públicas que pueden consultarse en un sitio de internet, y se abrirá un espacio de debate en torno a las ideas centrales de la exposicióncon preguntas del público (@abstractionp).
Interesantes formas de participación.
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