Seis lugares para echarte un aguachile, ¡adiós calor!

Un buen clima demanda comida fresca y una cerveza fría a su lado. La fórmula se completa con un buen aguachile. Pepino, limón, cebolla y un toque de picante: esos son los cuatro elementos de la felicidad. Ya sea por cruda o por el puro antojo, siempre es un buen momento para ir por uno. ¿Quieres opciones? Van:

Mi Gusto Es

Templo del aguachile chilango. Desde que abrió sus puertas en un pequeño local de la Narvarte ha curado las crudas de los capitalinos sin importar qué tan graves sean. Primero hay que elegir si va con chiltepin o serrano, acto seguido, el chile se deshace en las paredes de un molcajete con una mano de piedra. Se agrega el limón, el camarón o callo de hacha, el pepino, la cebolla morada y un toque de sal. Una cerveza bien fría y no hay forma de equivocarse.

Campobaja

Piensa en una zanahoria rallada, ahora ponle limón y sal, ¿salivaste? Ahora imagina esa combinación ganadora en un aguachile. Esa es la fórmula mágica que utilizan en Campobaja para servir el plato y sí, es delicioso. Cuando te lo acabes se vale levantar el plato y sorber el caldito, nadie te verá feo, o tal vez sí, pero ¡qué importa!

Bellopuerto

Otro de los lugares que gozan de más popularidad marisquera en la ciudad es éste y aquí preparan tres estilos de aguachile: el de camarón o atún (verde, negro o rojo), otro que bautizaron como maleficio (con salsa de almeja y chile chiltepin) y por último, el de carne marinada en salsa verde picosita. No hay pierde sobre cuál elijas, los tres son ganadores.

La Guapachosa

Aquí no esperes un aguachile ordinario. Para empezar, lo sirven con tostada incluida y puedes elegir entre cuatro variedades: camarón, chapulines, cecina y callo de hacha. La recomendación es ordenar el plato que trae la degustación de cuatro, aunque si lo pides para compartir te pelearás por quedarte con la de chapulines. Trae jícama, es acidita y deliciosa. Y ya que andas ahí, acompáñala con una cervecita artesanal, tienen varias opciones.

La Zaranda

Con la cocina nayarita como estandarte, en este lugar saben de mariscos y su aguachile no es la excepción. A primera vista puede que sólo percibas el pepino rallado y la cebolla morada, pero basta mover un poco el tenedor en la salsa negra para capturar el primer pedazo de camarón o cecina. La salsa maggi y la inglesa protagonizan la marinada, por lo que una cerveza sin limón le va perfecto.

Contramar

Uno de los lugares que ostentan el título de mejor restaurante de mariscos en la ciudad debía de tener un aguachile memorable. Es tan simple que podría pasar desapercibido por no tener tanto atractivo visual, pero al primer bocado te olvidas de cualquier estética. Los ingredientes son tan frescos que puede que unas horas antes estuvieran nadando en el pacífico. Puedes escoger entre el típico de camarón o el de pulpo.