Una manta improvisada y un par de estatuas de camellos marcan la entrada a este pequeño paraíso libanés. El color naranja, los pósters de Cedros y las cortinas viejas te darán la sensación de que estás en un puesta en escena amateur de Las mil y una noches. La música árabe en vivo y bailarinas de belly dance acentúan el sentimiento teatral del lugar. La Nueva Libanesa es una especie de parque temático árabe. En su interior puedes conseguir narguiles, ojos de la buena suerte, elefantes miniatura o hasta estatuas de San Charvel. Además, hay un servicio de lectura de café para los que tienen dudas existenciales ó padecen fisuras en el corazón.

En cuanto al menú, no hay sorpresas que reportar. Lo que hace particular a este lugar no es la calidad, sino la cantidad. A partir de la una de la tarde arranca un buffet que podría ser la pesadilla de cualquier gastroenterólogo.

¿Qué es lo que vale la pena? Para empezar, vale la penda probar el Kebbe Labinieh (Sopa de Jocoque de Kebbe) cuyo sabor reposado y ácido contrasta con las especias amargas de la carne. Para los que quieren algo más fresco, existe el tabule ó el Kebbe Crudo, que siempre se pueden apreciar mejor en mayor cantidad.

El Menhi Malfuf (Hoja de Col rellenas de carne y arroz) emite un suculento olor. Pero en el momento en que se mastica; la carne, el arroz y el jugo se convierten en una gran sorpresa para el que mastica.

La comida árabe es una excelente idea para romper con la rutina.