Ella fue la última corredora que cruzó la meta del Maratón CDMX

La última chilanga que cruzó la meta, lo hizo a pesar de estar lesionada.
Foto: Archivo Cuartoscuro

Los que han estado en un maratón —como corredores o como acompañantes —lo saben: hay una vibra especial que te pone de buenas. La gente en las bardas echa porras y algunos hasta ofrecen agua o comida. Aun así, no todos los que logran terminar la carrera traen una sonrisa. Ese fue el caso de la última chilanga que llegó a la meta del maratón de la CDMX este domingo, a quien llamaremos María López.

Lo primero que nos dijo cuando le preguntamos si podíamos entrevistarla fue: «no, qué pena. ¿Es broma?, ¿por qué si soy el último lugar?». La persona de staff que nos llevó con ella le contestó: «No es broma, ¡qué bueno!, ¡aquí estás!, ¡llegaste!».

Pensé en rendirme en el kilómetro 16

María es de Coapa, sus dos hijos —una de 14 y otro de 9 años— la impulsaron a correr, y éste fue su segundo maratón. En el trayecto no iba sola, la acompañaba su esposo, quien se fracturó a mitad del camino.

Nos contó que en el maratón pasado le fue mucho mejor y tuvo un tiempo de casi cinco horas y media. En éste fueron más de seis. ¿El motivo? Una lesión que se le notaba en cada paso. De hecho, mientras platicaba con nosotros tuvo que apoyarse en una barda.

«Haz de cuenta que [cuando corrí] el 30 k me lastimé la parte de aquí», al decir esto nos señala la parte baja de su pie derecho. «Se me hinchó, como que se me fracturó el huesito. Me estuve poniendo hielos y ya. Esto fue hace como un mes. El error fue que también corrí el 21 k de la CDMX y en ese me sentí fuerte y súper bien. Creo que entre el 21 y el 30 no me di tiempo de recuperarme».

Correr 42 kilómetros no es fácil. El trayecto es largo y cansado, la clave es la constancia, pero la tentación de tirar la toalla es grande. María nos contó que ella estuvo a punto de hacerlo.

«Sí pensé en rendirme», nos confiesa. «De hecho, mi esposo en el kilómetro 16 se lastimó horrible y me dijo ‘ya me quedo’. Entonces iban pasando los camiones y, por ser solidaria con él, me subí. A la altura de Chapultepec vi que los camiones iban a vuelta de rueda, pero yo pensé que nos iban a traer luego, luego. Total, justo ahí le dije ‘me da pena, pero ahí te ves porque yo todavía me siento bien’. La cuestión es que mi tiempo no me gustó».

¿Correría otro maratón?

Cuando le preguntamos si se aventaría otro maratón, nos contestó que sí. De hecho, ya hasta está pensando en su próxima carrera: «Foráneos nunca he corrido, pero de hecho me gustaría hacer el medio [maratón] de Veracruz. A ese ya le traigo un montón de ganas. Aparte creo que correr a nivel de mar es otra cosa».

Al final, nos dijo que le recomienda a cualquier chilango quitarse el miedo a correr.

«Llevó dos años. Para mí la verdad todo empezó como un juego», nos dijo. «Quien tenga la inquietud de correr que lo haga. Digo, no va a pasar nada. Es un autoconocimiento. Ya si se pican le van a seguir dando… estoy segura».