La historia de ‘El Rey del Pavo’

Pechugonas centenarias

Se acerca la Nochebuena y en esta lonchería el trabajo se va a poner intenso como cada diciembre. Y es que aquí, como su nombre lo indica, la especialidad es el pavo o en mexicano, el guajolote en todas sus presentaciones: torta, taco, en trozo con ensalada, sopa o sólo consomé. Y como marca la tradición, el pavo es el centro del menú navideño y de fin de año. Muchas familias vienen y lo encargan aquí porque El Rey del Pavo tiene la fama de prepararlo como nadie en el Centro Histórico. 

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El Rey del Pavo

“Entre el 1 y el 15 de diciembre se reciben las órdenes, después del 15 ya no se aceptan porque llegan por decenas. A veces, si viene y habla con el dueño, con suerte le sacan el suyo…”, dice un mesero de los muchos que corren por entre las mesas del lugar.

La historia de este establecimiento comienza con la lonchería Saturno, de don Ramón Avellaneda Domenjó, un español que se asentó en México y comenzó a vender tortas de pavo, jamón envinado y bacalao a la vizcaína en 1900; justo en la esquina de Mosqueta y Guerrero, en la colonia del mismo nombre que ésta última calle. Según la leyenda, actualmente estos platillos se siguen preparando con la receta de su fundador. Lo mismo el chorizo, otro de los platillos insignia.

Para 1940, con el retiro de don Ramón, su yerno Carlos Moreno Labastida se hace cargo de la lonchería y la muda al 19 de la calle de Palma, esquina con 5 de Mayo, ya en el Centro Histórico. Unos años después, El Rey del Pavo se vuelve a cambiar y ocupa el local en el que sigue hasta ahora: Palma 32. 

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El Rey del Pavo

Desde entonces, es punto de reunión de turistas, oficinistas, comerciantes y ahora hipsters, que lo han convertido en uno de sus lugares favoritos del Centro. La verdad no es barato, una torta puede costar 50 pesos y un taco 42; eso sí, bien servidos. Y para acompañarlos, hay siempre una buena variedad de aguas frescas tradicionales –horchata y tamarindo- como exóticas –maracuyá, fresa con mango o kiwi-.

Está remodelado, por lo que su vieja decoración se ha perdido (quedan la barra y la vitrina que muestra el pavo horneado de cara a la calle) y aunque parece una lonchería más, sigue siendo el rey. Con sólo probar su sincronizada de pavo, adobo, frijoles, guacamole y tortillas de maíz, sabrás que así es.

El Rey del Pavo

Dónde: Palma 32, entre Madero y 16 de Septiembre