La música

Dulces y cursis

 

El cliché
La escena es en el coche/casa/oficina donde debe de haber a menos tres amigas, de pronto se ponen a hablar de amor y oportunamente suena de fondo una rola sentimentaloide. Entonces todas, absolutamente todas las féminas comienzan a verse entre sí, luego miran hacia el suelo (ah, los recuerdos) y cantan toda la canción mientras lloran o ríen al mismo tiempo. Pero juntas, porque así son las amigas, se apoyan mientras sufren o quieren exhibir sus dotes vocales. Que no son muchos.

La fórmula
La pareja romántica está en un evento social ya sea boda, Bar Mitz Vah, antro, bar, funeral o lo que sea, y siempre encuentran un momento de intimidad y ¡zas! Que se dan un beso. El ósculo debe venir acompañado de música.

Ahora bien, si la música es parte del soundtrack, debe ser la más “indie”; si es una rola tocada en un bar o en boda, dicha pieza será bautizada por la pareja como “nuestra canción”. Y sonará a cada rato en la cinta.

Lo peor  
La canción generalmente se vuelve un one hit wonder. Pero lo realmente grave es cuando alguno de los protagonistas toma robada alguna frase de la rola y se la dice a su persona amada. Hueva.

La mentada de madre
Pero lo más indigno es, que si las ya mencionadas chavas se la ponen a cantar, que utilicen un lápiz/secadora/dildo/peine/ etc como micrófono.