Nada como un juego de billar y una cervecita para relajarse después del trabajo.

Muy al principio este billar era habitado por oficinistas y los vagos locales; años más tarde lo invadieron jóvenes y artistas bohemios que empezaban a poblar la Condesa y todavía hace poco más de un par de años se llenaba de pachekids esperando reven.

El Malafama, como mejor se le conoce, renovó el jocoso gusto del billar. Y ni hablar, los últimos resabios del antiguo establecimiento, como las mesas de carambola que sólo disfrutaban los realmente iniciados, desaparecieron para dar paso a un muy coqueto y moderno espacio en el que la fauna condechi y los ya infaltables visitantes y turistas se reúnen a platicar, o esperar mesa de juego mientras disfrutan del dominó o del ajedrez.

Si eres de carrera larga y te da hambre, puedes probar tapas y chapatas, tan de moda últimamente, una hamburguesa, pasta o pizza y acompañar con una chelita, vino tinto u trago coqueto. El único pero es, quizá, que la mesa para jugar no es barata ($100) y que NO aceptan tarjetas de crédito.

Las mesas son un lujo y la música es perfecta compañía. Pero aquí el meollo y chiste del asunto es jugar. Ojo, caballeros, y si el billar es juego de hombres, nada más sexy que llevar mujeres para deleitarse enseñándoles a tomar el taco, inclinarse y con destreza poner las bolas en su lugar: la buchaca.

Código de vestimenta: Como gustes, tenis, playera o formal si vienes de la oficina. 2×1 en mesas antes de las 16 h.

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