Ilustración: Taquito Jocoque

7 de diciembre 2021
Por: Redaccion Impreso

‘Salud integral por un mundo más justo’: Oyuki Martínez | Chilangues del año

Reconocemos a la activista y defensora de los Derechos Humanos, Oyuki Martinez, por su incansable labor en temas de salud de la población trans.

“Vengo de la calle” es la primera frase que Oyuki Ariadne Martínez Collin devuelve a la pregunta “¿Quién eres?”. Su carta de presentación, su forma de expresar su identidad, está íntimamente ligada a una experiencia de vida de la que se desprenden sentires y saberes. Desde ese cúmulo vital se para ante el mundo para reclamarle por lo que aún debe ser transformado en pos del bienestar comunitario.

Oyuki Martínez actualmente lidera el proyecto de la primera unidad de salud integral a nivel mundial especializada en salud de la comunidad trans. Ella misma como mujer trans entiende mejor que nadie cómo vive su comunidad. Desde Iztapalapa construye a diario su vida, que al ser narrada en voz propia nos invita a un recorrido de lucha por el cambio social, donde lo personal se vuelve colectivo, donde lo íntimo es político. “La calle fue mi primera escuela; allí aprendí sobre los vínculos y las carencias, sobre el deseo y los abusos.

Como trabajadora sexual sufrí el maltrato a diario, una violencia sistémica constante recae sobre las putas, y vivimos en esa constante violación de derechos. A mis 17 años comencé a hacer la calle porque no tenía otra opción. Sin trabajo y con una familia que mantener, el trabajo sexual fue la vía para salir adelante”.

Y esos comienzos de adversidad también fueron la posibilidad de construir colectividad con sus compañeras de calle, que se volvieron familia para resistir y fortalecerse ante la extorsión o el maltrato físico. “Dicen que la calle es solitaria”, confiesa Oyuki Martínez. “Pero allí comencé a tejer la dimensión de lo social y a desarrollar mi propia resiliencia para iniciar un camino hacia el crecimiento”. Sus inicios en la vinculación comunitaria estuvieron marcados por una invitación para participar en un espacio de formación del Instituto de la Juventud de la Ciudad de México para personas en situación de riesgo y en ese espacio, revela, pudo reconocer su poder de cambio.

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UN LARGO APRENDIZAJE

Al preguntarle cómo empezó el recorrido que la trajo hasta aquí, en una sonrisa que vuelve el tiempo atrás revela: “Mis orígenes me definen pero no me limitan; con orgullo los abrazo y los tomo como base para impulsarme. En la calle aprendí sobre la calidad humana y también abracé al feminismo. Mis maestras fueron Margarita García, Marta Lamas, Elena Poniatowska, Regina Orozco: en sus ideas entendí mi resiliencia y gracias al feminismo pude comenzar a pensar en mi proyecto de vida”.

Un camino de (trans)formación –propia y social– en el que podemos destacar que pudo obtener su título de licenciatura en Ciencia Política y Administración Urbana por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México con su identidad de género (2005-2010). Además, pudo ser enlace comunitario en programas para la juventud en la coordinación de educación de la Alcaldía Iztapalapa (2010), llevar adelante las líneas de vinculación comunitaria del programa del Fondo Mundial de Lucha contra el VIH/Sida, la Tuberculosis y la Malaria (2011-2013) y a partir de 2013 llevar la coordinación comunitaria de la Clínica Condesa, donde se convirtió en un enlace clave con la comunidad trans para garantizar su derecho a la salud.

Este 2021 la llevó a ser la persona que lidera la vinculación comunitaria de la flamante Unidad de Salud Integral para Personas Trans, un proyecto de vanguardia a nivel mundial que se propone reconocer a esta población y sus necesidades. “Llegar hasta aquí no fue fácil –confiesa Oyuki–, pero este espacio abre nuevos horizontes para mis hermanes trans”. Esta declaración apunta a un sistema de salud pública que a lo largo de los años ha negado, desde la indiferencia y la violencia en las prácticas a esta población, uno de los derechos claves para el bienestar humano: el derecho a la salud.

LA SALUD, UN DERECHO FUNDAMENTAL

“Concibo la salud desde una dimensión integral que involucra diferentes derechos. El bienestar parte de la salud física pero también involucra dimensiones emocionales, materiales, etc. Por eso el derecho a la salud va de la mano con el derecho a la vivienda, al trabajo, a la educación”.

La labor de Oyuki Martínez es incansable. Día tras día, desde su trabajo, va construyendo nuevos paradigmas abrazando los derechos humanos como guía para brindar otras formas de atención y cuidado. “Procuro traer la calidad humana al sector público, poder escuchar y entender a quien tengo adelante para dar una respuesta basada en la empatía y el respeto”. Su experiencia comunitaria y el largo recorrido en la administración pública la vuelven una pieza fundamental en este proyecto que se funda en el reconocimiento y la reparación histórica a un colectivo que tiene un historial de negación institucional. “Lamentablemente, la única minoría que existe es la de quienes tienen privilegios… la gran mayoría sufre la falta de acceso a sus derechos básicos. Por eso mi lucha es la de todes les hermanes trans.

Desde mi trinchera busco garantizar ese derecho fundamental a la salud y poder seguir ampliando derechos”. Una práctica consciente y constante de cuidados y procuración de medicamentos o atención básica. Así, Oyuki Martínez, desde su hacer, enseña que la comunidad como tejido puede ser reparada, reforzada y, por qué no, fortalecida.

PARA ACUERPARSE

Mi caminar no es en soledad; son muchas las compañeras y espacios que me inspiran, me contienen y fortalecen:

Este contenido es parte de “CHILANGUES DEL AÑO – Personas chidas y proyectos chingones”, la edición de diciembre de Chilango. ¿Quieres saber quién más recibió nuestro reconocimiento? Te invitamos a buscar tu Chilango de diciembre en Starbucks, Sanborns, puestos de revistas y aeropuerto. O lee nuestros especiales online aquí.