¿Tú te quedas con el sobrante?

Estas carencias van en contra de la condición del ser social que caracteriza al ser humano. Uno de los responsables de que acariciemos mejor o peor son unos corpúsculos de la palma de la mano que llevan el mismo apellido que una mandarina nada erótica, la cuál se quejó de que Sarkoky era un tocón.

Ana Cerón, erotóloga y especialista en terapia sexual femenina, asegura que “el tacto es contacto”. Ella plantea que acariciar es explotar los sentidos y dar tiempo, aprender de la sutileza y suavidad. La caricia provoca una mayor cercanía e intimidad en las parejas ya que es un acto silencioso y cálido, que dice muchas cosas que quizá el coito en sí mismo es incapaz de transmitir.