¿Quiero pegotearme?

Es un enigma que también invita a explorar en otro de los grandes protagonistas del sexo y las relaciones humanas: la oxitocina. En ella está la clave del éxito psicológico y fisiológico de una noche de roces y caricias.

Los más poéticos hablan de esta hormona como la del amor o de la maternidad, porque activa los mecanismos neuronales que, según sostienen, convierten a un hombre y una mujer en una sola voluntad incapaz de traicionarse entre sí. La piel estádotada de 5 millones de terminaciones nerviosas.