La cuesta de enero se puso ruda y las que vienen en febrero, marzo, abril… no están como para decir ‘echílame otra’. Que si nos ensartan una serie de impuestos nuevos, que si la canasta básica sube y los salarios bajan, neta, la cosa se pone violenta…

Y como esos sueldos ya no alcanzan para nada, hay que buscarle por otros lados. Muchas personas optan por vender cosméticos, utensilios para el hogar, ropa interior, zapatos: el negocio de las ventas por catálogo en su máximo exponente.

Sí, sí, muchos de ustedes no se quieren aventar a ofrecerles a sus cuates o amigas estos productos, saben que muchos de ellos ni casa propia tienen, así que en realidad no los va a sacar de apuros.

Pero, ¿qué tal le ponen Jorge al niño? Duro y tupido, ¿verdad? Y además, ¿a cuántos de ellos que les gusta darle gusto al gusto les da pena entrar a sex shops para comprar la artillería pesada para esas noches de pasión? Lo sabemos: a muchos. Bueno, pues la tienda Erótika les viene manejando lo que es la solución para ese problema: Erótika en casa.

En España este concepto se maneja desde hace muchos años y lo ha exportado al mundo como Tuppersex. Aquí les va de qué se trata:

Calor de hogar

Vamos por partes, ¿de qué se trata esto? Bueno, pues manejan el mismo concepto de las reuniones de [email protected], que se pusieron de moda hace algunos años. Las doñas se reunían en casa de alguien y una asesora les mostraba las bondades de todos y cada uno de esos tuppers. Que si para guardar la papilla del bebé, los frijoles, la carne o para mandarle el lunch a sus queridos mariditos. Cada uno tenía una función.

¿Y eso a ti qué? Esto es la misma gata, sólo que un poco más revolcada. Seguramente un viernes por la noche tú y tus cuates se reúnen en tu casa para echarse unas chelas y echar el chisme, o bien, ver un partido en la tele. Salir de antro en final de quincena no es la opción. Así que ya tenemos el primer requisito: quórum.

En entrevista con Samuel Barba y Guillermo Shiroma nos enteramos cómo va el asunto: se sugiere que las reuniones se armen con 10 o 15 participantes como mínimo para que salga chida la inversión del traslado, las chelas y la botana. La asesora presenta una ‘canasta básica’ (como ellos mismos le llaman) que contiene 15 artículos correspondientes a cada una de las categorías que manejan en la tienda. Entre ellos se encuentran: vibradores, anillos, fundas y extensiones, dildos, infusiones para la piel, desensibilizadores, intensificadores, lencería, accesorios (como baterías o toy cleaners).

Debes invertir aproximadamente 5 mil pesos en este kit de muestras. Pero no se espanten, ellos te dan un descuento para que adquieras todos estos productos y los puedas vender con un margen de utilidad del 35 por ciento. Los clientes no se te ponen al tiro porque el precio que les ofrecerás será el mismo que encontrarán en la tienda.

No, pues dice mi abuelita que siempre sí.

¿Y si ni yo mismo sé cómo se usa cada cosa?

Ah, bueno, pues Erótika no te lanza al ruedo así nomás de pura onda. Ellos mismos te capacitan con la ayuda de un sexólogo experto en cada uno de los productos y en técnicas de venta. Porque… quizás eres una fiera explicando cada uno de estos encantos, pero en el mundo de los negocios hay que saber encandilar a los clientes para que aflojen la lana y te compren.

La capacitación dura cinco días con sesiones entre 3 y 4 horas, por lo que sales con un doctorado en artes amatorias.

Entre más burros, más olotes

Guillermo nos comentó que es recomendable tener un stock de 20 mil pesos en casa para poder surtir a la gente que ya te conoce. Claro que lo ideal es comenzar con el kit básico. De poco en poco se llena de agua el coco.

En caso de no vender alguno de ellos, puedes regresarlo, ya que te queda un saldo a favor que puedes utilizar para pedir los productos que tengan mayor demanda en tu círculo.

Catálogo en línea

Erótika también te ofrece la posibilidad de mostrar su catálogo en línea a tus clientes y hacerles llegar los productos a través de ti. Ahí es: atásquense ahora que hay lodo, pues encontrarán cientos de miles de productos a su antojo.

Muchas optan, una vez que cuentan con una cartera de clientes más numerosa, por armar conferencias donde presenten estos catálogos a sus asistentes.

Eso es: acercar el placer a todo ser viviente.

Así que ya saben, dejen de quejarse por no tener lana y lléguenle a esta forma de hacer negocios con el placer.