Quizá una de las decisiones más raras pero geniales en la historia de los videojuegos era inventar una franquicia basada en la mitología griega. Aunque en un principio parecería que era un tema de flojera alguien se dio cuenta que las grandes historias se originan en la mitología. La aventura de Kratos no es verídica pero contiene traición, sangre, conflictos familiares, escenarios épicos personajes de pesadilla y sexo (por si fuera poco).

Teniendo todos estos elementos a la mano Sony podía hacer un final de altura y lo logró. El encuentro final entre Ares y Kratos es un homenaje a todos los ritos iniciáticos de cualquier mitología. Un héroe muere para darle principio a un nuevo ciclo.