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15 razones por las que odiábamos la Navidad

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La Navidad es la mejor época del año. Caen los aguinaldos, hay vacaciones, tenemos permiso de comer como chanchos (aunque en enero ya no nos quede la ropa) y si tienes suerte te caerá un buen regalo. Y ni decir de las posadas, preposadas, prepasadas, cena de año nuevo, comidas de la empresa en las que puedes bailar con la chica de la fotocopiadora y emborracharte con el jefe. La familia se junta, en año nuevo echas bailongo ¿en qué otra época puedes hacer todo eso? 

Pero una parte de ti dice que no: el grinch que todos llevamos dentro odia la Navidad desde que eras niño. Para alimentar tu odio, recordamos algunas de las cosas por las que no rifaba la Navidad cuando eras niño.

Recomendamos que después de leerla te relajes, pienses en el recalentado y vuelvas a disfrutar de la vida ¡y organices una buena posada! 

1. Cuando tu mamá te levantaba a las 6 de la mañana del 24 de diciembre para limpiar romeritos o desmenuzar el bacalao.

2. Y en Navidad bajabas todo emocionado para ver qué si Santa Claus te había traído tu consola y… y… ¿QUÉ DEMONIOS? ¡es una espada de plástico pirataaaaa!

3. Tener que aguantarte el hambre en nochebuena porque la cena tiene que ser a media noche, mientras tu mamá te ponía a cargar los peregrinos ¡A llenar la panza con colación y cantar villancicos! 

4. Cuando en la pastorela te tocaba ser el pastor que nadie pela, el árbol o peor aún, el buey. 

5. Tener que ver a la abuelita que te jalaba los cachetes o que a la tía que te obligaba a darle de besotes. 

6. Te obligaban a comer cosas que ni te gustaban ¿pescado con aceitunas? ¿hierbas con mole? ¿tortas de camarón? ¿no tienen un bistecitooo? 

7. Sacarle el mondongo al pavo y rellenarlo con picadillo. No hay más que decir. 

8. Ver cómo todos trababan de darle a la piñata y no podían. Tú, claro está, eras el último niño en la fila y justo antes de que te tocara pegarle… alguien la rompía ¡noooo! 

9. El intercambio de regalos era un ciclo interminable de ver cómo se regalaban calcetines o bufandas uno al otro. 

10. Ver cómo, poco a poco y a lo largo de la noche, los adultos se ponían bien borrachos, con la nariz roja y diciendo incoherencias. Y cuando la fiesta se ponía más divertida… te mandaban a dormir. 

11. Año nuevo: ya te andaba por hacer el ritual de las uvas para echártelas todas de un solo golpe y quedar como hámster cachetón… pero tu mamá te obligaba a comértelas una por una. 

12. Que a las 10 de la noche la tradición era ir a la panadería por las baguettes… con una fila de 50 personas que tuvieron la misma idea. 

13. Los niños siempre son los encargados para desenredar las luces del año anterior… y acababas con los dedos todos picoteados. Esas luces son instrumentos de tortura. 

14. Que a todos los niños de tu cuadra los dejaban echar cohetones o “palomas” (“¡son unos vagos!” decía tu mamá) y a ti te compraban los infames cerillitos o brujitas que ni siquiera truenan. 

15. Porque antes no existía internet, ni podías ver videos de YouTube, así que tenías que ver los especiales navideños, la película de “Mi Pobre Angelito”, la repetición de “Duro de Matar” o “Milagro en la calle 34”. 

Y ahora que sacamos a nuestro grinch dinos ¿qué odiabas de la Navidad cuando eras niño?

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