Aunque no lo creas, en una de las zonas más ajetreadas de CDMX hay un bistrot de campo estacional: se trata de Salazar. A cargo del chef Allan Yáñez —egresado de Ambrosía con experiencia en importantes restaurantes de Estados Unidos y Europa—, el menú del lugar se cocina principalmente con lumbre y humo de leña y carbón; algo que puedes constatar en su cocina abierta. 

Aquí la calidad y procedencia de los ingredientes son de gran importancia y esto se siente en el sabor de su menú, con gran equilibrio entre vegetales y proteínas, ideal para compartir. Entre sus platillos destacan los calamares a la brasa con coles de bruselas fritas, avellana tostada y naranja; el pollo orgánico ahumado y rostizado de la granja Kobayashi ―sí, es parte del grupo restaurantero de Edo Kobayashi― con jitomate cherry confitado y gravy; y el poro ahumado y caramelizado con vinagreta de mandarina y mousse de alcaparra, con ikura curado al sake. 

También hay aceitunas, almejas, arroz de hongos de lluvia, chuletón BBQ y acompañantes como zanahoria rostizada, baba ganoush, papa de Oaxaca y camote a las brasas. Para el postre, nada como un café o carajillo con un clásico Paris-Brest de praliné con crema de avellana.

Salazar está en un edificio enorme, pero dentro de una estructura de madera que te hace olvidar que estás en una de las ciudades más grandes del mundo, hasta que miras hacia afuera y recuerdas que estás a la altura ―literalmente― del Ángel de la Independencia. 

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Drinks y concepto de Salazar

El nombre de Salazar proviene de la combinación de las palabras sal, algo que bien sabemos que le pone sabor a la vida; y azar, en referencia a la fortuna y casualidad de comer bien con quienes cuya compañía disfrutamos.

Y cómo no iba a ser así con la arquitectura de Alfonso Lopez-Velarde, que nos proporciona un espacio enorme dentro de una ciudad en la que el hacinamiento es el pan de todos los días; el interiorismo de Habitación 116, iluminación de Sombra, sonido Margules y el paisajismo de Jonathan Vizcarra y Pamela Ruiz. Todo el estilo del lugar comparte el compromiso de cuidado al detalle de su menú.

En cuanto a vinos, encontrarás principalmente opciones orgánicas y biodinámicas para cada uno de los tiempos. Además, podrás brindar con cocteles tradicionales y con creaciones de la casa como Prohibición, con tequila, limón, naranja, chiles y ceniza de tortilla con sal, más un toque de romero y toronja deshidratada; la Paloma Salazar, con tequila, aperol, soda de toronja y frambuesa más limón; o el France 33, con vodka, St. Germain, vino blanco espumoso, soda de pepino y lemongrass.

Tanto el entorno de Salazar como su menú nos recuerdan que a veces es importante ponerle pausa a nuestro ajetreo para saborear lo que la vida nos da.

salazar
Foto: Pamela Escamilla (Chilango)

Lugar: Reforma 333, Piso 5, Cuauhtémoc, CDMX. Frente al Ángel de la Independencia

Horario: Miércoles a sábado 14:30 a 2:00 horas, domingo de 14:00 a 20:00 horas

Costo: Cocteles $180-290, entradas $140-460, platos principales $290-$1,100, acompañantes $110-210, postres $210-280

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