El concepto en Nación de vinos es sencillo: llegas al evento, te dan una copa de vino, y con esta herramienta lo que sigue es pasearse por los stands de vinos participantes, probar, probar y probar. Deleitar tus sentidos con el olor de estos, afinar la vista, sentir el cuerpo de estos ejemplares mexicanos y gozar las notas en tu paladar.

Deja que sean las propias personas que están detrás de cada etiqueta las que te guíen por cada uno de los vinos que traen para ti. Sí es tu primer acercamiento a los vinos, este es un gran lugar para aprender.

¿Te gustó mucho un vino que probaste? Puedes comprarlo al final para degustarlo en la comodidad de tu hogar. Aquí estás en confianza y plena comodidad porque bien puedes pasarla de aquí para allá explorando y catando que sentarte en alguna de las mesas a reposar un poco y departir con toda tranquilidad.

Este evento —al que se accede solo por invitación— organizado por Paladar, agencia de marketing gastronómico, llegó a su quinta edición, y acudieron más de 4,000 personas amantes de los vinos y de la gastronomía mexicana.

Celebrada en los jardines del restaurante Campo Marte, este 24 y 25 de enero se reunieron 81 bodegas productoras de vino provenientes de todas las regiones de México, pero donde destacaron los de Querétaro, que alimentaron todo el pabellón azul, y los de Valle de Guadalupe (Baja California), una de las rutas más emblemáticas del país.

Los mejores restaurantes de la CDMX en Nación de vinos

Una de las razones por las que Nación de vinos se ha vuelto una verdadera celebración a las delicias de México es porque además de que participan las mejores bodegas de vino del país, aquí se dan cita los restaurantes más prestigiosos de la CDMX.

Para hacer un perfecto maridaje o para evitar que se te suban los grados de alcohol, restaurantes multipremiados y reconocidos en todo el mundo tienen aquí una probadita de sus platos emblema.

En esta quinta edición de Nación de vinos participaron Contramar, de Gaby Cámara; Panadería Rosetta, de Elena Reygadas; Sud 777, de Édgar Núñez; El Tigre Silencioso, de David Castro Hussong; Molino El Pujol, de Enrique Olvera; Alcalde, de Francisco Ruano; Cara de Vaca, del gran Chuy Villarreal y The Palm. Además hubo bocadillos hechos con carne de US Meat y Tokoya, el nuevo japonés del Hotel Presidente Intercontinental.

Y para variar un poco a la bebida, hubo unos ricos cocteles de Handshake Speakeasy –considerado el bar número 3 del mundo según la lista The World’s 50 Best Bars–, Café de Nadie y Oropel, todo muy bien elaborado con destilados mexicanos.

Pasamos también por la barra de café para tomar un carajillo, por la barra de chocolates y también por la de San Pellegrino para resetear un poquito el cuerpo y poder seguir probando vinos.

La edición 2024 de Nación de vinos puso una vara muy alta como una de las experiencias gastronómicas que ya están haciendo tradición en la CDMX.

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