¿A qué saben los colores? Este menú experimenta con la sinestesia

Bien dicen que el amor de la vista nace, esto aplica para el menú We Eat Colors, creado por la chef mexicana Martha Ortiz (Dulce Patria, Filigrana) en colaboración especial con el chef Alejandro Cuatepotzom, quien encabeza el restaurante…

Bien dicen que el amor de la vista nace, esto aplica para el menú We Eat Colors, creado por la chef mexicana Martha Ortiz (Dulce Patria, Filigrana) en colaboración especial con el chef Alejandro Cuatepotzom, quien encabeza el restaurante Arango, Cocina de Raíces.

Con una hermosa vista al Monumento a la Revolución y a la Plaza de la República, si no conoces Arango, este menú está basado en una fusión de colores, sabores y aromas que llegan por la vista, pero se disfrutan en cada papila gustativa es un gran pretexto para ir.

La chef Martha Ortiz se inspiró en la sinestesia para crear el menú We Eat Colors.
La chef Martha Ortiz se inspiró en la sinestesia para crear el menú We Eat Colors.

“Siempre me ha sorprendido este alto contraste que hay en México, desde la parte pictórica. Me encantan los cuadros de Tamayo, donde una sandía es rosa, pero tiene tonos naranjas, rojos… Alguna vez yo le preguntaba a Olga (Tamayo) cuando era muy niña ‘¿por qué (tantos colores)?’, y me dijo que al final eran oaxaqueños y siempre comían con muchos colores, por ejemplo: el mole negro con arroz en un plato azul que hiciera alto contraste”, explica la chef Martha Ortiz.

Para ella, tanto el arte como la cultura son algo que le da un carácter distinto a la comida mexicana. “No es una cocina de medias tintas, es una cocina de colores y sabores. Precisamente We Eat Colors se inició hace tiempo y la idea principal es la sinestesia. Los colores anuncian a lo que van a saber”, agregó la chef.

Con estas ideas como base de inspiración, Ortiz y Cuatepotzom crearon un menú multisensorial de cinco tiempos que va acompañado de maridaje. Cada tiempo es un color distinto, va del rojo al amarillo, al verde, al negro y termina en una psicodelia de tonos.

Rojo: El amor es contradicción

La entrada del menú es una ensalada de betabel y sandía con crema aterciopelada de coliflor, cerezas y vinagreta de manzanilla con cítricos.

“Cuando yo pienso en el rojo pienso en el poder, en energía vital, en el amor…”, dijo Martha Ortiz sobre este plato que entra fuerte por la vista pero tiene un sabor suave y ligero. Recuerda a un jardín, pero en tonos de rojo.

Amarillo: Crema luminosa

“El amarillo es como el dador de vida”, asegura la chef. Esa vida es la que traslada a este plato hondo donde hay un ramillete de flores de calabaza con crema de almendras tostadas, chile poblano y cúrcuma. Unas estrellitas de queso dan ese toque que encanta a los ojos y al estómago, es una combinación de sabores que nos lleva a una milpa.

Verde: El sabor de la esperanza

El primer plato fuerte es este con atún a las brasas con pipián verde jade y brócoli confitado. Una combinación que va del mar a la tierra, pero en esa transición se une con el mole verde hecho con semillas de calabaza y especias que dan un sabor especial al pescado.

Magnánimo Negro

Algo que a la chef Ortiz le parece muy interesante es que cada color sabe distinto. “El negro es el color magnánimo, tiene este sentido profundísimo. En este plato está el sabor de la ceniza y de la fuerza”.

Así pues, este plato, a mi gusto, es el mejor del menú. Se presenta con una tortilla humeante que cuando pierde su incandescencia quedan cenizas que aportan un sabor levemente amargo al chichilo negro que baña a una costilla de res. A esto lo acompaña un mosaico de nopal  y quelites.

Psicodelia: María en el cielo de diamantes

La chef Marta Ortiz ha hecho famosos sus postres con el nombre de “María”, este retoma ese juego de visual de lo multicolor con la psicodelia y lo lleva al plano de los sabores que se coronan con una precipitación de pepitas de oro (literalmente, pepitas de calabaza cubiertas de oro). La referencia a la canción de The Beatles es fácil de cachar en este postre que resulta realmente refrescante para un gran final.

Y por la temporada de Día de Muertos, ahora mismo es posible probar el pan de muerto de Arango. Hecho de forma tradicional y con la clásica agua de azahar, se hornea diariamente para deleitar a sus comensales, quienes podrán pedirlo con o sin chocolate. Va relleno de crema con mandarina.

El costo del menú es de $975 pesos por persona e incluye un coctel de bienvenida. Además si lo deseas podrás pedir la experiencia con maridaje por $490 pesos. Estará disponible hasta el 30 de noviembre.

Si se desea el maridaje, este consiste en vino Casa Madero Chardonnay, Laberinto Rosado, Mezcla de tintos Anxelin Shiraz y Surco Rojo. Si se prefiere mixología y vinos, se puede pedir una margarita de coco, Laberinto Rosado, Mezcla de tintos Anxelin Shiraz y mezcal Amarás Espadín.

Dónde: Arango, Cocina de Raíces (De La República 157, 7º piso, Tabacalera)

Horario: lunes a viernes de 13:30 a 00:00; sábado de 10:00 a 23:00 horas y domingo de 10:00 a 20:00 horas. Hasta el 30 de noviembre 

Costo: $975 menú completo, maridaje $490

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