El famoso restaurante francés, icónico de St. Tropez, pero que se ha distinguido por estar en hoteles de lujo y clubes de playa alrededor del mundo, ahora está en la CDMX; en México, Bagatelle ya tenía presencia en Los Cabos y en Tulum, pero es ahora la capital del país la que atrajo este concepto que combina una gastronomía cuidada con coctelería variada y sorpresas que prometen divertir a sus visitantes.

Entrar a este lugar es como viajar a un pedacito de Francia, más específicamente, a un lugar de lujo en la costa mediterránea. La decoración del lugar obliga a relajarse y a querer pasarla a gusto, la gente del lugar se va a encargar de eso; se puede pedir mesa en el salón o en la terraza: elegir según el ánimo.

Es un lugar que se antoja para una salida en pareja o para celebrar entre amigxs. Eso sí, hay que aclarar que de miércoles a sábado por las noches, el ambiente se torna festivo, cada tanto, unas luces se encienden, el volumen de la música sube y la gente baila como si se tratara de un pequeño show. Bueno, y sí hay show, aquí nos tocó ver entrar arlequines que desfilaron en medio de las mesas.

¿Qué comer en Bagatelle?

Además de la decoración y los pequeños shows, la razón más importante para ir a Bagatelle es la comida. Podría pensarse que es cocina francesa, pero no, es internacional.

En el de Ciudad de México, la comida está a cargo de tres chefs reconocidos a nivel internacional: Rocco Seminara, chef corporativo; Manon Santini, chef pastelero corporativo y el chef ejecutivo Marco Estrada. Hay además especialistas en coctelería, en maridaje y en champagne (lugar famoso también por sus shows con esta bebida burbujeante).

Para empezar, es recomendable pedir una ensalada, la Riviera semeja a un ramo de flores de primavera y es sumamente fresca, lleva flor de calabaza, aguacate, lechugas, rábanos y un aderezo de frambuesa. Es abundante, por lo que conviene compartirla.

Como entrada, el Tartar de atún con vinagreta con pimiento de manzano; este se acompaña de rábanos sandía, guacamole y hojas de albahaca que dan ese toque mediterráneo. Este plato es una gran combinación de texturas y sabores donde la acidez resalta mucho el sabor del pescado.

Para plato fuerte una opción es pasar primero por la pizza de aguacate, una pieza de arte hecha comida. Una alcanza bien para cuatro personas si se quiere comer más, pero si se quiere ir ligero, es un plato fuerte perfecto para dos personas.

Si hay estómago, se puede seguir con alguna de las carnes: solomillo de black angus a la parrilla, salsa de pimienta tabasco; costillas de cerdo a la parrilla, lacadas con miel de cítricos o el pollo de granja entero con estragón, en costra de sal con hierbas. O para algo más ligero, clavarse en su barra de pescados y mariscos que, al igual que las carnes, están muy bien sazonadas y se sirven a la mesa en capelos humeantes que de solo destaparlos ya se adentra en esta experiencia de aromas que antojan.

En la carta de postres está una curiosa pizzetta de chocolate Jivara con avellanas caramelizadas, pero el postre de la casa son las crepas crujientes con crema ligera de ron, dulce de leche. La diversión empieza al trozar las crepas para poder combinar los ingredientes y se prolonga al comerla entre varias personas.

Dónde: Tennyson 117 (esquina con Masaryk), Polanco

Horarios: lunes a sábado de 130:00 a 01:00 horas; domingo de 13:00 a 20 horas

Costo promedio: $1,500 por persona

IG: @bagatellemexicocity