No son simplemente cocteles. Cuba Libre y París de Noche se reconocen como emblemas de una era de liberación y transformación en la Ciudad de México. Su popularidad en los años 80 se extiende hasta el presente, testimonio de su perdurabilidad en el gusto mexicano.

Omnipresentes en cualquier bar, son el elixir predilecto de quienes anhelan una bebida sin pretensiones, pero llena de sabor. Representan, más que una mezcla de licor con refresco, pura nostalgia: cada sorbo es un viaje al pasado, un recordatorio de los buenos tiempos y una celebración del presente.

París de noche

Hay que decirlo: el evocador París de Noche es un viaje al pasado, un recuerdo del cine de ficheras, de las melodías de José José, de aquellos bares íntimos con mesas bajas y manteles carmesí. Es una bebida que genera polaridad: algunas personas lo idolatran, otras, otros lo critican, pero no se puede negar su impacto en la década de los 80. Su preparación combina coñac con refresco de cola, eso sí, bien agitada, para formar espuma dentro de una copa globo repleta de hielo.

Uno de los destilados más preciosos de Francia y un refresco común, crean una fusión de sabores que ha conquistado generaciones. Por tema de economía, algunos optan por el brandy español en lugar del coñac, bautizando la variante como Madrid de Noche. El sabor y la nostalgia del París ​​de Noche sigue siendo insustituible. Una experiencia que todxs deberían vivir al menos una vez.

¡Cuba libre!

Por su parte, la Cuba Libre se entrelaza con la historia del Carajillo: la vida enfrentó a estos cocteles también con historias de resistencia y confraternidad. Durante la guerra de independencia cubana, mientras los españoles buscaban “coraje” en mezcla de licor y café, los cubanos recibían apoyo militar de los Estados Unidos y recibían también un producto que estaba en auge en esos momentos en la unión americana: la Coca-Cola.

Así que solo fue cuestión de tiempo para que el ron cubano se comenzara a mezclar con el refresco norteamericano. Juntos, soldados estadounidenses y cubanos brindaban en los cuarteles con este trago. Al término de la guerra en cada rincón de la isla se escuchaban los brindis: ¡por Cuba libre! ¡Cuba libre! Y así se le quedó el nombre a la Cuba Libre que conocemos.

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¿En dónde beberlos?

Cantina La Mascota o Salón Familiar La Mascota, como se denominan, es un rincón emblemático del paisaje bohemio de la ciudad, cantina de antaño, con buena variedad de botanas, situado en la calle Mesones del centro histórico, ha sido testigo de incontables historias, anécdotas y secretos compartidos al calor de las copas.

El ambiente en La Mascota es un viaje en el tiempo, un retorno a aquellos días donde las cantinas eran el refugio predilecto de poetas, músicos y pensadores. El aroma a madera añeja y las fotografías de antaño atestiguan un México que, aunque cambia, no olvida y se aferra con orgullo a sus raíces.

Dónde: Mesones 20, Centro Histórico.

Horarios: domingo a jueves 13:00 a 23:00, viernes y sábado 13:00 a 02:00.

FB: Cantina La Mascota Oficial


Parte 1: Legado líquido: coctelería clásica en la CDMX: el Negroni, la Margarita y el Martini

Parte 2: El carajillo: de la época colonial al instagram

Parte 4: Las micheladas en la CDMX: más que una bebida, una tradición dominical

Parte 5: Decir “viva México” es decir “viva el tequila”

Parte 6: La revolución de los cocteles contemporáneos