Escrita por la antropóloga chihuahuense Blanca López Arzola y bajo la dirección escénica de Juan Carrillo, la puesta en escena ofrece un conmovedor viaje onírico a través del duelo y la herida de un territorio marcado por el olvido.
Inspirada en hechos reales, la historia sigue a Juanita, una misionera que se adentra en lo profundo de las barrancas de la Sierra Tarahumara persiguiendo el llanto de una mujer que nadie más escucha. En su camino hacia la comunidad de Yoquivo, rodeada de cruces y vestigios de violencia, se reencuentra con Ernesto, un joven paralizado por el miedo. Juanita decide protegerlo de un entorno hostil y de la herencia trágica de su padre, habitando una narrativa de atmósfera rulfiana donde el tiempo parece detenerse y los fantasmas del pasado se entrelazan de forma cíclica con el presente.