La pieza transita entre el flamenco tradicional y el flamenco experimental, tomando como punto de partida la música de Antonio Vivaldi y utilizando las estaciones como símbolo del estado del ser, particularmente el invierno y el verano —el estío—. Recorrido por las emociones y las máscaras —físicas y figurativas— que acompañan al ser en su lucha entre ser visto y no serlo. Danzamos con la intención de hacer la música visible a través del cuerpo y las sensaciones, explorando aquello que sucede entre el sonido, el movimiento y la emoción, en una suerte de desnudez álmica. Un tránsito entre estaciones, entre estados y entre las distintas formas de habitar el cuerpo.