La Calavera Garbancera,​ mejor conocida como La Catrina, es un elemento cultural icónico de México; esencial en el Día de Muertos, al lado del cempasúchil y la tradición de poner comida a quienes ya no están y “vienen de visita”. Su creador, José Guadalupe Posada, es parte del ideario nacional y hoy recibió un merecido homenaje en internet.

Foto: Especial

La historia de La Catrina

La imagen más emblemática nacida de la mente de Posada fue La Calavera Garbancera, que hacía alusión a la gente que vendía garbanzo y aunque tenían sangre indígena, se hacían pasar por españoles o franceses, renegando de su raíz mexicana. La obra de José Guadalupe, al inicio, fue una crítica directa, pero al pueblo.

Foto: Andrea Murcia

En su versión original, de 1873, el grabado fue hecho en metal y muestra a la calavera utilizando solo un sombrero y sin ropa, lo que era un eco de los mexicanos que a pesar de ser pobres querían aparentar un estilo de vida que no les correspondía, influenciados por el furor de la época a todo lo proveniente del Viejo Continente.

La Catrina de nuestros días le debe su nombre y apariencia a Diego Rivera, quien retomó la idea de Posada para incluirla como figura central en el mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, en la que aparece el hidrocálido, la versión infantil del muralista y por supuesto Frida Kahlo.

Foto: INBAL

Su popularidad se forjó durante los gobiernos de Benito Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz, dejó de ser la representación que hacía José Guadalupe de calaveras para mostrar las alegrías y tristezas del cotidiano de los oprimidos, para transformarse en un sagaz y puntual reproche a las clases acomodadas.

En los periódicos llamados de combate aparecían estas imágenes inspiradas en el catrín, hombre elegante, con posibilidades y que estaba acompañado por una mujer de las mismas característica. En la prensa se les ilustraba como calacas vestidas de gala, bebiendo pulque, a caballo o en opulentas fiestas, para hacer notar errores políticos y más.

Foto: Especial

¿Dónde ver la obra de José Guadalupe Posada en Chilangolandia?

A pesar de que fue un artista prolífico, desde que abrió su taller en 1888, Posada murió casi en el anonimato en 1915, hasta que el mural de Rivera se completó y alcanzó el renombre que tiene. Hoy su mayor obra renació; abandonó la ropa europea para ser referente de patriotismo con coronas de flores, huipiles y trajes charros.

Para disfrutar del esplendor del trabajo de José Guadalupe, lo ideal es viajar a su natal Aguascalientes, donde se encuentra un espacio en su honor, que fue inaugurado en el siglo XX, localizado en el barrio de Encino, sitio en el que llegó al mundo el artista, y que tiene tres mil obras. Pero si no quieres viajar, acá en CDMX hay sitios para disfrutar de su creación.

Foto: Enrique Ordóñez

  • Museo de la Caricatura. En el antiguo edificio del Colegio de Cristo se encuentra la sala Siglo XX y los padres de la caricatura, en la que se exhibe a Posada y a otros antecesores.
  • Museo de la Estampa. En el MUNAE se muestra una extensa colección de estampas y grabados del célebre talento del Bajío. En este edificio, que antes fue sede de la Parroquia del Centro Histórico, se pueden apreciar más de 12 mil piezas de varios creadores.
  • Jardín Centenario. En el corazón de Coyoacán, como festejo por el centenario del natalicio del grabador e ilustrador se inauguró el mural La pesadilla de Posada, que está dedicado a su expresión artística y que fue realizado por el caricaturista Rafael El Fisgón Barajas.

Un merecido homenaje

En la celebración por el 172 aniversario del nacimiento de José Guadalupe, el 2 de febrero pero de 1852, Google le rindió un tributo al papá de La Catrina, con el popular doodle, que hace este reconocimiento al talento, contribución artística, crítica social y los logros en la litografía y el grabado de Posada.

Foto: Google

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