Si pensaste que no volverías a suplicar en la puerta de un antro…

Este antro de la Colonia Roma –a una cuadra de la Cibeles– está de moda entre los adultos contemporáneos, es verdad, pero no es para cualquiera, empezando por la entrada que es una odisea, hay que ser celebridad o socialité. Mis intentos por entrar fueron varios: primero de forma espontánea y fui rebotado con mucha decencia (aunque iba bañado y con zapatos), por no tener reservación; para el segundo reservé en el Ixchel, pero se me informó que eso no garantizaba la entrada. Sin embargo, ya estando ahí, y justo cuando el mesero me dijo que tendría que consultar al capitán, uno de mis compañeros de farra descubrió que nos podíamos colar por la escalera del baño…
Una vez dentro, las cosas no son más fáciles: Tumultos en la diminuta pista abarrotada de camisas caras, muy bien planchadas, y todo un show para pedir un trago, eso sí, la atención de los meseros es de lo mejor. El Apple Martini es 100% recomendable, de mención honorífica, pero no lo esperes de inmediato, pide una cuba o un vodka tónic si quieres velocidad. La decoración, como la música, son ochenteras muy al estilo del legendario Danzeterías. El Love tiene las cosas claras, es un antro Yuppie, que baila y canta al ritmo de Square rooooms, en donde al final acabas pasándotela bien. Tú sabrás si quieres revivir viejas glorias. Atención: Veinteañeros, abstenerse.