Tener tatuajes te convierte en el M-E-J-O-R amante

Cuando tienes tatuajes, es común que alguien te diga: “ay, ¡qué padre! Desde hace mucho que quiero hacerme uno. Algo así como cósmico, mágico, que le grite al mundo: soy un atrevido. Ya sabes, ¿no?”. Miles de believers se suben al tren del mame, pero en realidad sólo algunos toman la decisión sin tanto aviso.

Un tatuaje es un compromiso, algo que llevarás contigo por el resto de tus días (bueno, ya hay técnicas que los eliminan, pero ese es tema de otra nota). Implica (en la mayoría de los casos) un análisis a conciencia del significado de lo que te pondrás así como del lugar y la persona que elijas para que te entinte la piel.

Y, bueno, si elegiste bien todos los factores anteriores… ya la hiciste: seguramente eres una persona sumamente sexy. 

Ahora bien, además de ser muy “chenchualones”, ¿será que así como roncan, duermen? Si los ponemos a brincar en el colchón, ¿sabrán de qué lado masca la iguana? Pues les tenemos una noticia: no sólo eso, sino que son los mejores amantes. Aquí van las razones:

Tú tienes personalidad

No hay nada (repito, nada) que apague la mecha más que toparse con una persona insegura. Frases como: “es que me da pena / es que tengo el pelo horrible / es que me veo mal” no levantan ni a un muerto. Créanlo. Sin embargo, los que portan orgullosamente un tatuaje no forman parte de esas filas. Según una encuesta realizada por el terapeuta estadounidense John D. Moore, las mujeres los perciben mucho más seguros de sí mismos (independientemente de que lo sean… o no).

Se reunió a 50 chicas entre 18 y 50 años para hacerles diferentes preguntas sobre su percepción acerca de los hombres con tatuajes. El 68 por ciento dijo que los percibían con mayor autoestima. El dato triste: si el sujeto en cuestión estaba pasado de tamales, se fregaba la cosa. Los tatuajes no les sumaban puntos.

¡Goooooool!

Un estudio publicado en el Journal of Sexual Medicine concluyó que quienes se hacen un tatuaje tienen mayores probabilidades de anotar en la cancha contraria antes que los que mantienen su piel libre de tinta.

La investigación, realizada en 2012 entre 120 personas de 20 a 35 años, también confirmó que tener tatuajes no está relacionado con prácticas sexuales de riesgo. O sea, no por tener un tatuaje te cenas sin condón a todos los que se te pongan enfrente. Así que si tenías ese prejuicio, puedes irte olvidando de él.

Ligan más rápido

Sí, comprobado ante notario público. Al psicólogo Nicolás Guéquen, de la Université de Bretagne-Sud, se le ocurrió solicitarle a chicas con tatuajes y sin tatuajes que se fueran a la playa. Su intención era descubrir quiénes tendrían más pegue. En sus conclusiones, publicadas en los Archives of Sexual Behavior, detalló que los chicos se tardaron 11 minutos menos en acercarse a las chamaconas con tatuajes, que a las que no tuvieran nada inscrito en su piel.

Los tatuajes les servían para romper el hielo con preguntas como: ¿qué significa? ¿hace cuánto te lo hiciste? Punto para ellas.

Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver

Quienes tienen tatuajes son más arriesgados. No le hacen el feo a un reto y es muy probable que salgan victoriosos. Esto lo ratifica una encuesta realizada a diferentes jóvenes que asistieron al Centro Médico Naval de San Diego. A través de 28 preguntas se comprobó que el miedo les hace los mandados. Así que si quieres experimentar una nueva posición sexual, seguramente aceptarán con singular alegría.

De igual forma, la encuesta realizada por John D. Moore, que mencionamos anteriormente, reveló que el 85 por ciento de las chicas consideraba más divertidos a los hombres que tenían algún tatuaje. 

Jamás te aburrirás con uno de ellos. Jamás.

Son más expresivos

Pareciera un poco obvio, pues en algún momento de sus vidas decidieron hacer visible en su piel algo que los identificara. Y encontrar a alguien expresivo en el sexo, es como poseer por fin el Santo Grial. Uno no se tiene que ir dando de tumbos para adivinar qué es lo que le gusta. Lo dicen y ya, sin tanto rodeo.

Así que si eres el orgulloso portador de un tatuaje, alégrate, pues la recompensa es grande, tigre.

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