La importancia del tamaño del pene

Durante años nos han bombardeado con publicidad que asegura que la valía de un hombre se mide por el tamaño de su herramienta. Hoy en día probablemente hay quienes rueden de la cama muertas de la risa al toparse con algún pobre sujeto (absuelto de toda culpa), cuyo armamento mida no más de 6 centímetros. (Y aguas con los azotones).

Pero, a ver, seamos realistas, ¿quién tiene un paquete marca Nacho Vidal? Nadie chicos, NADIE, quiten esa cara de presunción. O, bueno, quizá algunos cuantos sí, y ojalá sepan darle buen uso. (Esos, manden sus teléfonos al calce de esta nota, ja). 

Como estos chistecitos le han salido caros a algunos pobres muchachones a la hora de la verdad, investigamos acerca de la importancia del tamaño y descubrimos que los chiquitos pero rinconeros tienen esperanza.

Por partes. En un estudio publicado por la revista científica ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ (PNAS, Australia) se destacó que las mujeres evalúan el atractivo de un hombre por el tamaño de su pene. La emoción y el exalto disminuyen cuando se topan con paquetes menores a 7.6 centímetros. Según esto, los penes iguales o mayores a los 13 centímetros desatan una revolución en las chicas.

Pero ahí no termina todo, en muchas ocasiones el tamaño está relacionado con la altura del sujeto en cuestión. En el estudio, 105 mujeres jóvenes evaluaron figuras masculinas hechas en computadora. Sus preferencias se inclinaron por los hombres musculosos, altotes, con pronunciados hombros y cinturas simétricas.  

La buena noticia para los hombres bajitos es que todo es proporcional al cuerpo y es cuestión de perspectiva. Así que no se desanimen, las chicas no andan buscando a un macho que golpee su pecho con sus puños y emita un sonido ensordecedor para atraerlas. Recuerden que la satisfacción sexual depende más de las ganas, el respeto (que me lo pierda, dicen) y la creatividad que se de bajo las sábanas. Échenle ganitas.

Ok, ya hablamos de Australia… ¿Y en México?

Hicimos una búsqueda exhaustiva de algún estudio que revelara la realidad masculina en México. En 2001, Lifestyle Condoms patrocinó una investigación sobre el tema, dirigida por Fernando Ordóñez. El estudio titulado “Lifestyles Condom Co. In Cancún, México” reveló que los penes de los mexicanos miden, en promedio, 14.9 centímetros. 

Después de preguntarnos qué tan ciertos pueden ser estos datos, consultamos a Paulina Millán, directora de Investigación del Instituto Mexicano de la Sexualidad, quien nos comentó que “estas investigaciones siempre han sido difíciles (a nivel mundial y no solamente en México), porque el tamaño que reportan los hombres siempre es un poco mayor al que pueden medir los investigadores (y también hay margen de error)”.

No, no crean que nos quedamos igual, Millan sí nos dio un número: “Sacando un promedio de latinos y mexicanos, el pene en erección mide, aproximadamente, de 13 a 13.5 centímetros”.

Paulina nos reveló que, a pesar de que este tamaño es bueno, “los hombres acuden a terapia con nuestros sexólogos casi siempre porque han comparado su pene con los que ven en películas porno”.

Bueno, todos conocemos el problema: la cultura falocrática que los medios nos han inculcado, como comenta el psicoterapeuta sexual Arturo Vera.

Conclusión: pequeños mentirosillos, relájense, recuerden que no todo lo que brilla es oro. Dejen el trauma y piensen que, si la vagina es estrecha, ¿de qué les sirve tener un pene tamaño macana?

¿Chiquitos, pero picosos?

Como se dijo anteriormente, la publicidad ha endiosado a los hombres con grandes penes. Sin embargo, en muchas ocasiones, estos sujetos no saben cómo utilizarlos para satisfacer a sus parejas. Suelen ser torpes (no siempre, no se pongan al tiro Hombres de Grandes Penes). La buena noticia es que aquellos con penes no tan escandalosos han aprendido que deben usar más recursos para seducir y excitar a sus parejas. 

Aquí es donde entra la cuestión de la magia para el sexo.

Solo terminaremos diciendo que el autoestima no debe medirse por este factor, chicos, mejor esfuércense en el preámbulo, pregúntele a sus parejas qué es lo que más les gusta y denle gusto al gusto sin prejuicios.