Confesiones de una recepcionista de hotel de paso

¿Te has preguntado qué sucede con la gente que trabaja en los moteles? Sí, seguramente has entrado y te has percatado de las caras insidiosas de la gente que trabaja en los alrededores. Todos saben que vas a anotar gol y esperan ansiosos tu cara de satisfacción a la salida.

Pero, ¿qué pasa con quienes enfrentan esto día con día? ¿A qué se tienen que enfrentar? Nos lanzamos a buscar moteles para que nos platicaran sus experiencias y la neta es que nos costó un riñón y la mitad del otro conseguir alguna. 

Pero bueno, finalmente lo conseguimos. Entrevistamos a Karla Valderrama, recepcionista del Motel Cuore, ubicado en Calzada de Tlalpan 3325 y esto fue lo que nos platicó.

Las experiencias con los clientes

Karla lleva un año trabajando en el motel y durante este tiempo, se ha enfrentado a algunas situaciones:

Tras liberarse las habitaciones, frecuentemente hemos encontrado juguetes sexuales o baby dolls, que la gente ya no regresa por ellos. A veces sí, pero la mayoría de las veces los dejan’. Bah, tanto gasto, para dejarlos ahí.

Entre las solicitudes más comunes de los clientes, está la del jacuzzi con columpio, en cuanto a los cuartos (pensamos que muchos pedirían el espejo en el techo, pero nos dimos cuenta que la mayoría de los clientes no son entusiastas de la apreciación propia al darle).

De igual forma, (que a final de cuentas era lo que esperábamos), piden preservativos y bebidas alcohólicas. Nomás, para relajarse y entrarle con singular alegría al asunto.

Eso sí, la variedad está a la orden del día. Karla nos contó que hay clientes que frecuentan el motel con diferentes parejas. Incluso, nos contó que hay un tipo que siempre acude allá con otros tipos, pero eso sí, no está negado a llevar a alguna chica.

De las cosas que nos platicó que a los clientes les molesta, es que deben pasar a hacer el registro en recepción, o sea no pueden llegar directo al cuarto, lo cual los hace ponerse un poco punk.

El hotel abre las 24 horas y los días que tienen más demanda son los viernes, sábados y la fiesta de todos los godínez: quincena. ‘Lo más concurrido es de 6 a 10pm, o bien, de 12 a 2am’. Para el 14 de febrero, las 60 habitaciones con las que cuenta el hotel están llenas y ellos, amablemente, les ponen cortesías a sus clientes.

Los cuartos son de lo más cómodos (nos han contado) e incluyen: aire acondicionado, calefacción, internet inalámbrico, pantalla de plasma y servicio al cuarto las 24 horas del día.

Los cuartos son sólo para dos personas, ahora que si quieren incluir a alguien más, les sale en 200 pesos extra la fiesta. Se aceptan máximo tres personas.

La mayoría de las personas que acude tiene entre 20 y 50 años, ni más chavitos, ni más rucones.

Las quejas

Como en todo lugar, también se han enfrentado a las quejas. Éstas básicamente residen en el ruidero que arman otras parejas en los cuartos. ‘Les marcamos y les pedimos que le bajen un poco porque el cliente de al lado ya se molestó’, o sea, que no anden de argüenderos en pocas palabras.

Y así, la neta es que ofrecen un buen servicio y la gente que trabaja ahí tiene muy buena onda. Por si ocupan, pueden hacer reservaciones en Booking.com y en Despegar.com. Las habitaciones van desde 460 hasta 620 y ustedes deciden si llegan a patín o en su lancha. 

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