5 tipos de sexo que todos debemos experimentar

Probablemente has probado todas las posiciones que existan. Tu pareja y tú se podrían echar un quienvive con Sting (que dicen es un experto en la materia), pues sabes que no hay ninguna técnica que se les haya escapado.

Pero… quizá no lo has probado todo. Tus fobias, terrores y alguno que otro escrúpulo escondido por ahí, te ha impedido que le des vuelo a la hilacha de la forma menos convencional.

Incluir a un tercero, disfrutar de la adrenalina de lo prohibido y hacer del sexo una herramienta para darle a la diversión, son maneras de liberar estrés.

Bondage

‘La crueldad lejos de ser un vicio es el primer sentimiento que imprime en nosotros la Naturaleza’.- Marqués de Sade

El sadomasoquismo no siempre tiene que ser considerado una forma ruin de llevar el sexo a otro extremo, por lo que el bondage es algo que deberías probar en tu siguiente encuentro con tu pareja(s). 

Cómo: puedes atar a la persona a tu cama. Cerciórate que sea alguien a quien conozcas muy bien, pues la cosa se podría tornar color de hormiga. Una vez ahí, puedes pasarle una pluma sobre su cuerpo para aumentar las sensaciones del encuentro. Puedes tomar referencias de fotos de Emily Addison, Jasmine Sinclair, Anita de Bauch o Sarah Blake.

Swinger

Incluir a un tercero en la relación no siempre es malo. El punto es tener muy claro que sólo se remite a sexo y puro sexo y nada más que sexo. Las personas involucradas no meten sentimientos de por medio y sólo se limitan a potenciar las experiencias sexuales en su haber.

Cómo: ser swinger puede incluir desde acariciar, besar o practicar sexo oral a otra persona, que es el soft swing o tener relaciones con alguna tercera o cuarta persona, conocido como full swap.

El punto aquí es que ambos estén conscientes de lo que están haciendo y que no haya futuras reclamaciones. Ambos deben estar de acuerdo en que sólo será uno o varios encuentros que no irán más allá del sexo.

Voyeur

Observar a otros tiene un secreto encanto. No en vano las películas porno tienen un buen público cautivo. Son sus caras, son sus besos, se estremecen. Y bueno, cuando es en vivo, cuantimás… 

Cómo: el dogging es una forma de realizar el voyeurismo en su máxima expresión. Tiene toda una cultura detrás, desde la organización que se hace mediante páginas o redes sociales, el idioma oculto y las prácticas que ahí se ejecutan.

Claro, esta forma de voyeurismo es una de las más organizadas. Pero siempre existe la posibilidad de espiar a alguien en algún motel o aventurarse a hacerlo entre amigos. No se espanten, siempre hay algún voluntario que se ofrece a sacrificarse por el resto del equipo.

Juego de roles

Acostarse con la misma persona t-o-d-o el tiempo puede resultar aburrido. El juego de roles puedes ser una excelente opción para hacerle al cuento y fingir que es alguien más. 

Cómo: utilizar algún disfraz, no necesariamente de los que venden en cualquier sex shop (aunque no está de más), también puede ser algún uniforme de algún antiguo trabajo, intercambiar ropa entre ustedes, utilizar algún disfraz de la Noche de Muertos o emplear algún tipo de maquillaje. Por imaginación no paramos.

Exhibicionista

Existe un secreto encanto detrás del morbo ajeno. Descubrir que alguien puede observarte mientras cadereas con tu pareja, es bastante prometedor. No hay ninguna regla, simplemente es dejarse llevar.

Cómo: dejar una ventana abierta de tu departamento, hacerlo en algún lugar público o bien, que algún amigo decida verte a ti y a tu pareja mientras lo hacen. Algunos son más aventurados, como aquellos que se meten a foros donde hay personas que quieren ver sus encuentros por Skype. No está mal, siempre y cuando no se revelen sus caras. Pueden optar por portar máscaras y así el anonimato se conserva.

¿Se les ocurre algún otro tipo de sexo que deban practicar antes de morir?