En víspera del Día de Muertos, las trabajadoras sexuales de la CDMX, asociaciones civiles, activistas, académicas y estudiantes colocaron dos ofrendas para recordar a las sexoservidoras asesinadas y para exigir seguridad, respeto y una regulación digna de este oficio. 

“La sociedad nos hace creer que no tenemos derecho a trabajar dignamente, por eso nos humillan y nos matan”, comenta Esther, quien desde 1999 coloca una ofrenda en memoria de sus compañeras asesinadas. Y –como cada 31 de octubre– aprovecha para exigirle al gobierno, en nombre de todas las trabajadoras sexuales de la CDMX, que las traten con respeto, porque “no somos objetos, somos personas, y merecemos vivir con dignidad”.

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Al igual que Esther, cerca de 70 mil trabajadoras sexuales de la CDMX –de acuerdo con datos de la organización Brigada Callejera– salen todos los días de su casa, sin la certeza de que van a regresar, pues su vida corre peligro en cuanto entran a alguna habitación con los clientes. Quedan totalmente expuestas. Nada ni nadie les garantiza su seguridad.

Como el caso de Alessa Flores, una joven transexual que fue estrangulada en un hotel de la calle Juan de Dios Peza, casi esquina con Tlalpan, en la colonia Obrera, de la alcaldía Cuauhtémoc, lugar donde al menos 5 trabajadoras sexuales de la CDMX conmemoraron esta tarde la muerte de casi 40 sexoservidoras más. 

En la mayoría de estos asesinatos, las víctimas fueron mujeres transexuales. Por eso, además de defender a las sexoservidoras, Alessa se dedicaba a defender los derechos de las mujeres en general. 

“Muchas de ellas mueren atropelladas por correr de los policías. Por eso nos unimos y empezamos a alzar la voz, para hacernos visibles”, explica Esther.

Foto: Andrés Rangel

Con respecto a los transfeminicidios, no solo de sexoservidoras, “vemos un repunte. Actualmente hay cinco casos que no han tenido resolución. La impunidad es un incentivo para que continúen los asesinatos trans. Y es que hay discriminación en los ministerios y con los jueces. Detienen a los responsables y luego los dejan libres”, explica Rocío Suárez, titular de la Asociación Civil Centro de Apoyo a Identidades Trans.

“En el 2016 contamos 80 asesinatos, en el 2017 contamos 68, en el 2018 fueron 59, y en lo que va del 2019 ya van 42 casos”, resaltó Rocío.

Asimismo, las trabajadoras sexuales de la CDMX, que trabajan en la Calzada de Tlalpan, denunciaron la falta de apoyo de la Policía y el gobierno.

“Los policías piensan que es un juego cuando les pedimos ayuda. Nos ignoran. Este trabajo no es ningún delito”, comentó Venus Estudillo.

“Hace dos meses anduvo un individuo en un Ibiza color verde limón, asaltando, e incluso nos estuvo violando a varias compañeras. Nos quitó el dinero. Otra veces hay gente que nos tira huevos o nos dispara con extinguidores. Merecemos respeto, porque finalmente somos madres de familia y debemos llevar el sustento a nuestra casa”, relató una trabajadora que prefiere mantener el anonimato.

Ofrenda histórica de trabajadoras sexuales de la CDMX

La segunda ofrenda fue presentada a las 7 de la noche, en la esquina de la avenida Puente de Alvarado y calle Buenavista, por diversas trabajadoras sexuales de la CDMX, en compañía de académicas y activistas, para celebrar los 20 años de la “Ofrenda Histórica de las Trabajadoras Sexuales Independientes”.

Empezamos a vernos como familia. Nosotras no estamos locas, somos seres humanos. Amamos, trabajamos, estudiamos, por el aprendizaje de todo el dolor que hemos sufrido, de toda la violencia.

“Esta ofrenda es para aquellas que nunca volvieron a sus casas. El machismo, la ignorancia, la discriminación, todo eso nos mata. Pero nadie sabe nuestra historia y por qué llegamos a estar aquí”, explica Esther.

Foto: Anel Rangel

En la ofrenda una cartulina muestra la leyenda: “¡Las trabajadoras vivas recordamos a nuestras  muertas”, y abajo se enlistan los nombres de más de 60 trabajadoras sexuales de la CDMX asesinadas.

De acuerdo con datos del Centro de Apoyo a Identidades Trans, México es el segundo país con más transfeminicidios, sólo después de Brasil.

Intentos de regulación

En 2014, la administración del entonces jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, inició un programa de credencialización para las trabajadoras sexuales de la CDMX. Esta iniciativa estuvo a cargo de la Secretaría de Trabajo y Fomento al Empleo, la cual catalogó el sexoservicio como un trabajo no asalariado.

Este programa tenía la finalidad de llevar un control de las trabajadoras sexuales de la CDMX. Sin embargo, no tuvo mucha respuesta por parte de las sexoservidoras, pues de 2014 a 2017 solo se registraron 177.

El tema de la dignificación del sexoservicio en la capital quedó en el limbo hasta que, en mayo de 2019, el Congreso local aprobó una reforma al artículo 24 de la Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México, en la que se establece que son infracciones contra la tranquilidad de las personas “invitar a la prostitución o ejercerla, así como solicitar dicho servicio. En todo caso sólo procederá la presentación del probable infractor cuando exista queja vecinal”, de acuerdo con la fracción VII.

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Esta reforma provocó una gran polémica entre las trabajadoras sexuales de la CDMX, pues la sanción sería una multa de 10 a 40 veces la Unidad de Medida de la Ciudad de México o trabajo comunitario. Por esto, las sexoservidoras exigieron que se les considere para legislaciones futuras.

Ante esto, en septiembre de 2019, los diputados del partido Morena propusieron una “tarifa fija” para evitar la trata de personas y más asesinatos, así como promover la formalidad de este empleo, pues –argumentan los congresistas– la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos no prohíbe el trabajo sexual.

Marbella, trabajadora sexual desde hace más de 50 años, exige que se elabore una ley especial donde participen las propias sexoservidoras porque “nadie puede venir a decir cómo sufrimos las trabajadoras sexuales, cuando somos estranguladas y maltratadas por un cliente”.

La ley aprobada en mayo pasado “se tuvo que echar para atrás porque se hizo de manera exprés. Ni siquiera se había publicado la ley ya ya nos estaban levantando los patrulleros en operativos violentos”, confiesa Marbella.

Foto: Andrés Rangel

“Nos encerraban en los sótanos para violarnos los mismos policías. Eran detenciones arbitrarias. Muchos bebés murieron estando encerrados en cuartos de hotel porque las mamás salían a buscar la supervivencia”, comentó Esther.

Ante ello, las trabajadoras sexuales en la CDMX piden una legislación que las proteja contra la violencia y las integre en la sociedad.

“Lo que no se ve no existe, debemos estar visibles y unidas para exigir nuestros derechos, para participar en la nueva ley exclusiva para el trabajo sexual. Esperemos que sea el beneficio de todos, también para los vecinos”, concluye Marbella.

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Foto: Anel Rangel