Ayahuasca para bailar, Chicha peruana.

Lado B. Cumbia Psicodélica desde el Perú.

 
Los Mirlos, desde Moyobamba, Perú( )
Por Carlos Dávalos

No esningún secreto que la cumbia se ha convertido en uno de los ritmos latinos conmás eco. Suena desde Nueva York hasta Buenos Aires, y en todos los lugaresexisten versiones locales que, mezcladas con electrónica, rebajadas o utilizando una variedad de instrumentos, sonsiempre un madrazo para la pista de baile. Y ni se diga de los sonideros y sunueva ola hipster, acá en el DF, atacando los barrios de siempreo colándose en la fiesta de alguna premier del C.C.C. ... por decir algo.

Una delas razones de esta novísima ola cumbianchera tiene su epicentro en The Roots of Chicha, el disco que salió enseptiembre de 2007 y que le dio la vuelta al globo por medio de locutores oDJs. Un ejercicio compilatorio de cumbia psicodélica peruana que se aventó unode esos incorregibles melómanos que van caminando por el mundo satisfaciendo suapetito musical. El chico es Olivier Conan, un residente de Brooklyn que llevaun bar que se llama Barbes. Y un sello, Barbes Records, que fue el encargado depublicar tan afortunada placa.

Lamúsica de The Roots of Chicha  es la típica ensalada de cumbia con ritmos locales (huayno, champeta,rumbas, etc.) que los amerindios generaron en ciudades como Arequipa y Lima enla primer mitad del siglo pasado, justo después de que el ritmo (cumbia) se exportara desde Colombia.

Ladiferencia está en la forma en que los temas, ejecutados por clásicoscomo LosMirlos y Juaneco y Su Combo, fueron adornados con guitarras surf ysintetizadores fantasmagóricos. Todo en los 70s y 80s.  Reinterpretando apersonajes comoAlberto Pacheco, José Barroso Luis Enrique Martínez; compositoressudamericanos de principio del siglo pasado.

Inclusose sienten por ahí influencias como la rumba congolesa de Franco Luambo osincretismo pop de Os Mutantes, todo filtrado por la psicodélicaamazónica dela ayahuasca o la selva.

Y la letra es de desmadre, como en la siguiente canción, que canta una chica que se oye o calientísima o puestísima, diciendo: Ay Juaneco, dame tu ayahuasca  ssssss  que riiiiiiico: 

Cancionescomo "Para Elisa (del mismísimo Ludiwg Van Beethoven)," reinterpretada por Los Destellos o "Linda Muñequita," de Las Hijas del Sol, son canciones que automáticamenteprovocan. Yasea para levantarse a bailar o para tomarse el trago que afloja.  También está ahí "LaDanza de Los Mirlos," conocida enMéxico como la "Cumbia de los Pajaritos," que ya es un clásicoatemporal. Esta es la original:

Personajesde la radio como Marco Werman, que conduce ese famoso programa de la BBC(en elReino Unido) y de la Public Radio International (en EU) llamado TheWorld, lohan colocado como una especie de patrimonio musical popular.  La músicatambién ha generado,evidentemente, los grupos actuales que intentan hacer los mismo perodesdeWilliamsburg.Como Chicha Libre, que generan un sonido muy similar pero solocon 2 percusionistas, guitarra y un electrovox, que es un acordeón conpiezasde órgano adentro.

Sonido Amazónico, del conjunto Chicha Libre, desde NY:

Y si de psicodélia se trata, en México también hay para todos. Desde Puebla, Arturo Vázques y sus Los Telez, por ejemplo. Formando parte del soundtrack de Sleep Dealer, la película futurista de Alex Rivera que fue premiada por el Sundance Film Festival en el 2008. La Cumbia Galáctica:

Lachicha, que es le nombre de un fermentado de maíz que se toma en la zona delAmazonas, es un subgénero de la cumbia que resucitó, poniendobailar hasta el más tieso. Desde Brooklyn pasando por LA, hasta templos delgénero como el Zizek, en Buenos Aires, la cumbia regresó con todo.