Chilango

Reseña: InFamous: Second Son

Mi primer encuentro con Delsin Rowe no fue grato. En los primeros minutos de juego comencé a odiar a este muchachito inmaduro y ridículo que hacía rabiar a su hermano policía por sus “travesuras” adolescentes en la ciudad de Seattle (¿me habrá pegado ya la edad…?).

El juego comienza lento, la narrativa es demasiado restrictiva y muchos de los hechos parecen forzados para que te metas en la trama.

Pero una vez pasados esos primeros minutos de juego, el efecto contrario comenzó a sucederme para terminar en una especie de sano “bromance” con Delsin y un amor sheakespereano (ése sí) con la bellísima (pero violenta y oprimida) ciudad de Seattle.

Lo extraño no acabó ahí: yo, que soy muy poco fan de los juegos de mundo abierto, comencé a verlos con otros ojos gracias a Second Son (y también a Assassin’s Creed, por cierto). Y es que la mayoría de ellos dicen que te dan “libertad” al ser de mundo abierto, pero en realidad los desarrolladores hacen todo lo posible por esparcir misiones ridículas en todos lados con el fin de forzarte a explorar todo aunque no quieras (al principio sí quieres, pero después quieres ver una buena historia, no pasar de punta a punta en el mapa haciendo cosas…), así que de “libertad” pues hay muy poco.

Pero en Second Son la cosa es distinta. Y me agradó. Vamos por partes.

¿Héroe o antihéroe?

La premisa de la historia de InFamous (desde su primer juego y luego en su secuela) es muy “clásica”, si le podemos llamar así: en un mundo donde los “mutantes” y los humanos normales conviven, la sociedad se ve irremediablemente trastocada en sus raíces. Surge el miedo a lo desconocido y nuevas reglas que segregan a los normales de los que no lo son, trayendo consigo caos en lo que todos “se acostumbran” a esta nueva forma de convivencia.

Pero los extremos son siempre peligrosos y en InFamous: Second Son están presentes. Delsin Rowe, el protagonista, es uno de esos humanos “diferentes” (llamados por la “autoridad” bio-terroristas o “conductores”, pa’ los cuates) que tiene la capacidad de absorber los poderes de otros “mutantes”, por lo que cuenta con habilidades sorprendentes y… peligrosas.

Para contrarrestar a los de su naturaleza, existe el DPU (Department of Unified Protection), quien pasó de ser un simple “protector” a ser un dictador que, en aras de “cuidar” a los ciudadanos de los conductores, los oprime, convirtiendo la ciudad en un núcleo hípercontrolado y vigilado, donde muy pocos son realmente libres.

Es en este mundo que Delsin debe decidir si ayuda a liberar a los que son como él (y de paso a los normales) de la opresión o dejarse corromper por el poder ilimitado y arrasar con todo aquel que se interponga en su camino… incluso los inocentes.

¿Y quién toma esa decisión? Tú, el jugador. Y vale mucho la pena que decidas y seas tajante (no te andes con medias tintas) porque tu modo de juego, la narrativa y tus poderes cambian dependiendo de ello. No a un nivel extremo, pero se sienten esos cambios y es agradable notarlos. Aunque, obviamente, en la vida real siempre hay un área gris (nadie es malo 100% ni bueno 100%), pero en términos de la trama de este videojuego, el sistema funciona y se siente integrado al todo.

Lo anterior, combinado con el vertiginoso ritmo de la exploración y su combinación con el combate, hace de Second Son uno de los mejores juegos de mundo abierto gracias a su combinación única de acción con narrativa, algo que casi jamás se ve en los juegos de su género.

Un gran poder conlleva una gran responsabilidad (y diversión).

Cada poder te hace sentir como alguien no humano, pero al mismo tiempo, las decisiones que tomas te hacen recordar que sí lo eres, irremediablemente, y que de lo que hagas depende el destino de personajes trascendentales y de tu propia vida.

Por si esto fuera poco, cada habilidad realmente cambia tu estrategia de combate y de exploración de manera notoria. Por ejemplo, el poder de neón se vuelve a la larga una bendición para explorar de manera rápida, pero posiblemente prefieras la fuerza del poder de humo para hacer más daño o explorar los interiores de los edificios.

Otro acierto particularmente destacable son los jefes, que de igual forma no son iguales entre sí, por lo que deberás descubrir cuál de tus poderes es más efectivo contra cada uno y cómo puedes usar las arenas de combate a tu favor.

En todos los casos tanto el desplazamiento del personaje como el cambio a ataque y los combos son fluidos, orgánicos e inmediatos, además de fáciles de aprender.  Y como la cerecita del pastel tenemos que tu salud se regenera sola, por lo que detenerte un segundo y esconderte por ahí para recuperar tu aliento aporta un buen contraste a lo vertiginoso del combate.

Maestro del esténcil

En cuanto a la exploración en el mundo abierto, InFamous: Second Son está en el punto exacto de lo que me gusta: las misiones alternas son pocas, pero lo suficientemente interesantes como para quererlas hacer sin perder el hilo de la trama o distraerte con banalidades.  Además, están claramente señaladas en el mapa para que no pierdas tiempo. ¡Gracias, Sucker Punch!

¿Mi favorita? Hacer esténcil en las paredes de la ciudad: los diseños están increíbles y se nota que los desarrolladores investigaron o son fans de la cultura del arte urbano. Por otro lado, se esforzaron en utilizar muy bien las bondades del nuevo DUALSHOCK 4, al hacerte imaginar que es una lata de pintura en aerosol.

Incluso usan el pad táctil para ayudarte a abrir puertas rápidamente o en ciertas acciones contextuales, y esto es particularmente destacable, porque estos movimientos son tan accesibles y orgánicos que jamás crees que estás rompiendo con el ritmo de la acción o que tienes que presionar botones de formas incómodas.

En las batallas, la inteligencia artificial de los enemigos no decepciona y la verticalidad de los escenarios te permite elaborar diferentes estrategias dependiendo de tu estilo de juego: puedes ser sigiloso y atacar desde lejos o lanzar tu furia contra todos a la God of War.

¿Se ve como se siente?

Visual y auditivamente, no hay queja en Second Son. Sigue conservando esa estética de cómic-novela gráfica que desde el primer título le dio un toque único, sólo que ahora es más dinámico.

Se ve genial a la hora en que te conviertes en un destello de neón para explorar la ciudad, dejando tras de ti una estela de luz brillante que contrasta con la noche y las luces de los semáforos. Los diálogos son un poco ridículos de vez en cuando, pero nunca llegan a molestar (salvo al inicio). La metrópoli está muy bien representada, dando fe del poder del PS4.

Pero este InFamous pudo ser perfecto si no fuera por algunos detallitos. Lo que haces para tener nuevos poderes es repetitivo al igual que las actividades secundarias (vale la pena decirlo porque no a todos les van a llamar la atención como a mí). La moralidad está mejor integrada a la narrativa, pero sigue siendo poco trascendente en términos de variedad de poderes y cambios en los modos de juego. Además, sigue enfrascada en la onda de “100% bueno o 100% malo”, lo cual no es malo por sí mismo porque sirve a la narrativa, pero le quita mucho realismo a una trama bien lograda de por sí.

Como lo mencioné anteriormente, InFamous: Second Son trascenderá por su acertada combinación de acción con exploración en mundo abierto. Muchos deberían seguir su ejemplo si quieren que el género siga desarrollándose.

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InFamous: Second Son
Desarrolla: Sucker Punch Productions
Publica: SCE
Consolas: PS4
Clasificación: T para adolescentes
Fecha de salida: 21 de marzo 2014