Chilango

Entrevista a Ale Quesada

J. Gonzalez

Una de nuestras diseñadoras favoritas es, sin duda, Alejandra Quesada. Sus prendas femeninas con toques mexicanos se han convertido en nuestros objetos de deseo en el mundo de la moda. Por eso, no pudimos dejar pasar la oportunidad de platicar con ella sobre sus creaciones y la ciudad. 

¿Cómo es el proceso de creación de tus colecciones?

Encontrar las ideas es todo un proceso, no llegan de la nada. Yo casi siempre empiezo por los colores porque para mí es así más fácil empezar a buscar materiales. Me gusta hacer gamas de colores, dibujar los textiles, y a partir de eso busco materiales y voy construyendo. Una vez que tengo los bocetos los trabajo con la patronista, se hace la muestra, y una vez que está hacemos cambios; muchas veces te lo imaginas y ya cuando te lo pruebas no se ve bien. De la imaginación a llevarlo a la realidad siempre hay algunos ajustes.
 

¿Cuál es la parte más difícil de este proceso?

Yo creo que el comienzo. Siempre empezar algo es lo más difícil pero una vez que te arrancas es rapidísimo. El comienzo es un poco lento porque en lo que estás encontrando qué quieres hacer vas con unas ideas y luego vas con otras, entonces siempre es lo que más me cuesta trabajo: empezar.
 

Actualmente eres de las diseñadoras favoritas en la moda mexicana. ¿A qué crees que se debe eso?

Yo creo que porque somos pocos los diseñadores. Yo empecé en muy buen momento. Con la marca llevo seis años, en esa época sí fue algo muy novedoso. Yo hago mis diseños pensando en una mujer como yo, y a lo mejor muchas se identifican conmigo. A lo mejor venimos del mismo lugar, las mismas influencias.

 

¿Cómo logras innovar con respecto a tus colecciones anteriores y no estancarte en lo de siempre?

Desde el principio es una constante búsqueda de ser mejor. Yo creo que por eso se ha ido notando mi cambio. En primera porque he cambiado conforme a mi edad; o sea siento que Alejandra Quesada no está dirigida a un mercado específico sino que va creciendo con mi edad. También colaborar con gente siempre lo hace diferente. Me gusta hacer colaboraciones porque siento que me sacan de mi estilo. 
 

Y a pesar de eso, ¿cómo es que logras conservar tu sello personal?

Pues yo creo que siendo auténtico, es parte de mi estilo. Es como tu casa, ¿no? Cuando decoras tu casa tienes un estilo, o forma de vestir, o la música que escuchas. Yo siento que mi marca es mi estilo, mi esencia. Por más de que crezca, la esencia siempre va a ser la misma.
 

¿Cómo ves la industria de la moda en México?

Pues es muy difícil. Me las he visto negras, súper negras, porque siento que la industria de la moda está muy enfocada en marcas que son más para las masas, de otra calidad; y para los diseñadores como nosotros que queremos hacer algo al mismo nivel de otros diseñadores internacionales, que compita, con buenos materiales, casi no hay… para encontrar materiales es muy difícil, para encontrar quién te venda los volúmenes también. La tecnología tampoco la hay, y quien tiene las máquinas no te trabaja a menos que pidas arriba de cierto volumen muy alto. Es muy complicado. Luego, a la hora de vender no hay canales de distribución, casi no hay tiendas. Debe haber más diseñadores textiles en México, gente que haga textiles para este sector, porque yo he visto mucha gente que dice “compraría la máquina, pero, ¿para qué la compro? ¿para tres personas que hacen eso?” El chiste es que cada vez haya más gente. También es importante que los consumidores compren cosas en México. Como en Japón, por ejemplo. Para ellos decir “es hecho en Japón” es lo mejor. 
 

Hablando de eso, ¿cómo fue que tu ropa logró llegar a Japón?

Fui a exhibir mi ropa a París a un trade show. Ahí conocí a una japonesa que trabaja en una empresa que tiene muchas tiendas en Japón, y que les gustan mucho los diseñadores latinoamericanos. Esta tienda era muy girly, muy de colorcitos, como mi primera colección, entonces les encantó. No podían creer que en México hubiera diseño. Vinieron acá y a partir de eso abrieron otra tienda que se llama Mexico Chido por Alejandra Quesada y empezaron a comprar cada vez más, y así empecé a vender en Japón. Como es muy buena tienda y tiene buen PR, salía en revistas. Otras tiendas vieron, empezaron a ubicar la marca y también me buscaron. 
 

¿Cómo compararías la moda japonesa con la mexicana?

A mí lo que me gusta de la moda en Japón es que como hay miles de estilos, las personas allá son como personajes: se casan con un personaje y son ese personaje. O sea, si soy minimalista soy minimalista y me visto de negro, si soy Lolita lo llevo al máximo. Le dan mucho valor al cómo te ves, todo su presupuesto se va en ropa, y entre más diferente más padre. Son muy buenos estilistas. Para nosotros combinar es que coordinen los colores, para ellos combinar es juntar estampados y hacer algo loquísimo. En México siento que hay de todos los estilos, pero la gente más atrevida es un círculo muy chiquito todavía. A lo mejor en México tenemos otras prioridades antes que la moda. Allá no les da pena porque nadie les va a decir nada, aquí siempre nos preocupamos porque nos da pena que nos vean.
 

¿Cuáles han sido los mejores momentos de tu carrera? 

Yo creo que lo mejor han sido los viajes que he hecho a Japón gracias a mi carrera. También conocer gente, como por ejemplo Pedro Friedeberg. El haber visto su exposición en Bellas Artes, haber soñado con hacer algo con él y haberlo hecho. He sido muy afortunada. 

¿Cuáles son tus próximas metas?

Es muy difícil porque luego digo y se me sala. Pero bueno, quiero abrir la boutique, tener más puntos de venta porque la gente ya me conoce y quiere comprar pero no sabe dónde. Quiero que la gente pueda comprar por internet, que cualquiera que quiera lo pueda tener. También me gustaría tener más líneas, me encantaría hacer ropa de niños, ropa de hombre, trajes de baño… pero eso va a tomar tiempo. 
 

¿Cuáles son tus lugares favoritos del DF?

Me encanta Chapultepec, la segunda sección, porque me gusta correr y está súper bonito y vacío. La Roma y El Centro me gustan muchísimo. Me encanta el Cine Tonalá, me gusta que estén abriendo cosas así. De comida, el Belmondo me gusta mucho. También me gusta Coyoacán. Yo soy muy callejera. Los mercados, por ejemplo, La Ciudadela o mercados de comida como el de Coyoacán, me encantan.