Bajo cero
Barranca Del Muerto
Entre Insurgentes y Minerva
Col. Crédito Constructor
Tel. 5228-9933 (Ext. 246 Y 274)
Por Roberto Marmolejo
Una afirmación contundente: la prolongada trayectoria televisiva de un trío de actores noasegura un montaje teatral de calidad. Si acaso, garantiza el éxito de público entre lasseñoras que ven telenovelas. Y eso pasa con BajoCero, una obra de la dramaturga británica Bryony Lavery, con la actuaciónde Helena Rojo (Amanda), Alejandro Camacho (Damián) y Laura Flores (Nadia),dirigidos por Aarón Hernández Farfán.
Los elementos anecdóticos de la pieza son interesantes: Nadia haperdido a Regina, una de sus hijas. Incansable ha buscado por años qué fue deella. En paralelo conocemos a Damián y Amanda. Él es un hombre abusado en suinfancia con una afición mortal: asesinar y violar jovencitas. Ella es unapsicóloga deprimida por la muerte accidental de su amante y colega.
En México se estrenó en 2006 bajo la dirección de Lorena Maza y laactuación de Julieta Egurrola, Alejandro Calva y Aurora Cano (chequen ladiferencia de repartos), con el nombre de Congelados.Cinco años después, han pasado muchas cosas y el público ha evolucionado. Hoy la estructura de laobra es un lastre que no la deja fluir. Si bien resultaba contundente por eltema y la exploración de la mente del asesino en su estreno original en 1998,hoy tanto monólogo en un thriller nos hace bostezar y el tema un déjà vu. Uncapítulo de CSI o Law&Order está mejor escrito y resulta más entretenido.
El revival de Frozen,nombre original de la pieza, desafortunadamente tampoco corre con suerte en laelección del reparto actual: bien conocidos por su trabajo en la televisión,ninguno de los actores -ni tampoco la mano del director- logra hacer destacablesu actuación en el escenario. Alejandro Camacho se instala en su propio clichédel "malvado de la historia"; Laura Flores no tiene hondura actoral ni eldirector logra hacerla pasar más allá de la declamación; Helena Rojo deja a laderiva un personaje en crisis emocional que encuentra el sentido de su vida enun psicópata.
Quizá el elemento más valioso de la obra sea extra teatral: laautora fue acusada de plagio y Malcolm Gladwell -el famoso colaborador de The New Yorker-, escribió un texto sobreesta polémica que se puede leer en su más reciente recopilación de artículos: Lo que vio el perro, publicado en Méxicopor la editorial Taurus.