Fatwa
Villalongin No.15
Col. Cuauhtémoc
Tel. 5592-7389
Por Sonia Cejudo
Quizá el reestreno de esta obrase debió a la fiebre que de unos meses para acá ha aquejado a los mexicanos: elafán de romper récords guiness a diestra y siniestra. Y es que si se tratara dever qué obra tiene más estereotipos, esta perfilaría dentro del top.
Aunque resulta interesante que ellibreto se base en la vida de una ex musulmana que actualmente se encuentraamenazada de muerte, la verdad es que retrata la historia que hemos escuchadocientos de veces: una mujer somalí, que de niña es muy curiosa, al crecer huyede un matrimonio impuesto y en un país europeo logra explotar su libertad depensamiento. No se trata de demeritar la valentía de Ayaan Iris Ali, amiga porcierto del sobrino nieto de Vicent Van Gogh, pero la obra se queda en el límitede plantear el mismo "problema": la sumisión como único derecho de la mujermusulmana. Y como más o menos se puede adivinar qué va a pasar, apenas lograenganchar al espectador.
Si bien las dos actrices muestrangran destreza para interpretar varios personajes, éstos están demasiadocaracterizados: la vieja es la bruja de blancanieves, la niña chiquita es Lilo,la reportera (bueno, ahí no se puede hacer mucho) y la mujer valiente a vecesrecuerda a Pocahontas. Por otro lado, la escenografía es poco funcional, puesse nota que a las actrices les pesa interactuar con el mobiliario: al subir lasrampas sus pies flaquean y les cuesta mucho cargar las sillas con las queconstruyen diferentes artefactos.
En fin, Fatwa es una de lastantas aproximaciones a la lucha por la libertad de la mujer, pero hay quetomar en cuenta que la crítica a la religión no es algo que se pueda discutircomo se vitupera contra el arbitraje de un partido de fut, es algo que exigeuna reflexión más profunda.