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Tel. 5547-0931
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Horariovie 20hrs, sáb 19hrs, dom 18hrs.Del 2 de julio de 2010 al 1 de agosto de 2010 Usuarios: |
Precios
TC:
Boletos en taquilla |
Por José Velasco
Te llamas Enrique y eres el príncipe de Borgoña. Podrías elegir de cónyuge a la cortesana más hermosa y disfrutar con la aprobación de la familia; sin embargo, en un gesto de insurrección eliges a la chica fea, una mujercita carente de gracia e incapaz de defenderse. Esto escandaliza a tus padres: el rey y la reina están sorprendidos con la decisión, y su reacción sólo viene a probar la gran cantidad de prejuicios que dispendian contra el resto del mundo.
El texto de Witold Gombrowicz muestra la inversión dramática que provoca introducir un elemento extraño en un grupo de aristócratas frívolos y bastante estúpidos. La zagala Yvonne viene a desatar una serie de acontecimientos irreversibles que acabarán con la vida armónica de la corte.
La adaptación de Claudia Ríos conserva el espíritu de Gombrowicz y transmite la hilaridad de los acontecimientos. Se teje el juego de la crueldad y la semejanza, y sobresale la crítica ácida del autor de Ferdydurke y Cosmos. La situación dramática transita por diferentes registros y se mantiene oscilando entre la caricatura y el grotesco. La estética tipo Charleston, los vestuarios y la música, contribuyen a generar una cierta atmósfera de ensueño y definen el carácter ambivalente de los personajes (los amas y los odias alternadamente).
A pesar de estos aciertos, la escenografía (una serie de mamparas plateadas y el moblaje correspondiente a cada escena), rompe con el resto del montaje. Por momentos, las actuaciones (un elenco de estudiantes de la CasaAzul) parecen olvidar la conciencia irónica de la farsa y sucumben al desenfreno: la energía se desbalaga y se percibe la muletilla impostada del tono principesco.
De cualquier manera, la obra se resuelve con mucha fortuna y tiene el mérito de retomar -desde el escenario- a uno de los escritores más originales del siglo XX.