Chilango

Adiós, Leonora (Inglaterra, 1917- México, 2011)

Especial

Todos hemos visto su obra: mundos esotéricos, animales gigantes, cabezas de hidra, colas de basilisco, nigromantes, larvas, figuras sacadas de universos alternos. Colores. Realidades que a nosotros no nos caben en la cabeza. Todo eso y más es Leonora Carrington, pintora, escultora, escritora… artista.

Este 25 de mayo (10pm), Leonora –como la conocemos por el más reciente libro firmado por Elena Poniatowska– falleció a los 94 años en el Hospital Inglés.

Aquí 5 motivos por los que extrañaremos a la última surrealista de aquellos años. 

Su vocación de musa

Leonora fue muy bella y para muchos artistas fue simplemente irresistible. Su primer gran amor conocido fue el pintor alemán Max Ernst (1891-1976), del que se separó cuando la invasión nazi los apartó mientra vivían en Francia, en 1939. Un par de años después, en Portugal, se casó con el escritor y entonces diplomático mexicano Renato Leduc (y sí, confesó que lo hizo por interés, pues iba huyendo de un hospital siquiátrico en Santander, España), dos años despuésse divorciaron. En México se casó con el fotógrafo húngaro Imre Weisz, padre de sus dos hijos.

Su obra literaria

La casa del miedo (fragmento) (Especial)

Además de pintora, Carrington compuso una amplia y variada obra literaria (artículos, novelas, cuentos ensayos, dramaturgia y poesía). Entre algunos títulos se encuentran "La trompeta acústica", "Invención del mole", "Memorias de abajo" y "El séptimo caballo".

Su excentricidades

Cuando tenía nueve años decidió que quería ser una santa que levitaría. No lo logró, aunque sí consiguió que la corrieran de varias escuelas. Amaba a los animales. Para ella, los gatos tenían poderes psíquicos. Los sueños de la artista de origen inglés también tomaron forma tridimensional a través de la escultura. Pocos meses antes de su muerte se realizaron exhibiciones con piezas, hasta entonces inéditas.

El mundo surreal de Leonora

Las obsesiones que martilleaban la cabeza de la pintora no fueron producto de un capricho, más bien fueron imágenes sembradas como semillas por su madre y su nana irlandesa, quienes le relataban increíbles cuentos de mundos mágicos, hadas, brujos, duendes, fantasmas y seres extraordinarios que después protagonizarían su surrealismo. Su interés por la mitología celta además del tarot, el Renacimiento, la alquimia y otros simbolismos también están ahí plasmados. Carlos Fuentes dijo de su obra: "Lo fantástico es la realidad más excepcional; la imaginación es el nombre del conocimiento del arte; el arte es el secreto de la realidad, su sueño".

Su amor por México

La artista llegó a nuestro país en1942, después de haber huido de sus padres, quienes querían ingresarla a un psiquiátrico. Fue aquí donde conoció a Edward James, el creador de Xilitla, mecenas y máximo coleccionista de su obra. Y donde nacieron sus hijos Gaby y Pablo Weisz Carrington. También fue en tierra azteca donde se enraizó dentro del surrealismo. Después del temblor del 85 se instaló en Nueva York, pero extrañaba tanto nuestro país que volvió en 1991. Llegó a México en 1942.  

¿Dónde puedes ver su obra?
Kilómetro 5 de la zona hotelera de Cancún, en el Jardín de la Escultura.

Museo de Arte Moderno, México, D.F. 

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