Este concepto culinario de Enrique Olvera, dista mucho del lujo y sofisticación en los preparados que lo ha caracterizado hasta ahora. Fiel en la línea de la comida mexicana, ahora presenta Lobby, (en el lobby) del Hotel Hábita en Polanco. La idea es que este, sea un punto de reunión para los huéspedes y conocedores de la buena comida mexicana, en preparaciones de altísma calidad, pero con un concepto desenfadado y entrañable como el de una fonda chic.
La sencilla carta está dividida en tres partes y se puede diseñar el menú con dos o tres tiempos a escoger sin restricciones. Entre las ensaladas destaca la de palmitos de Veracruz, que es abundante y golosa. Cuatro tronquitos con un sabor muy balanceado de salmuera, son casi un plato fuerte pero muy ligero.
Otra opción para empezar es la sopa de hongos, especita y deliciosa, viene un una ollita “Cocotte” de hierro fundido que la conserva en buena temperatura. El rico potaje está condimentado con epazote de forma tan sútil que es casi imperceptible.
Si las ganas de pescado son incontenibles, el ceviche acapulqueño es el ejemplo perfecto de balance entre los suaves sabores del pescado y una presente y fresca acidez sin exageraciones. La particularidad de este plato es que el pescado no está completamente cocido por la acción del limón, la fina mezcla de chile, jitomate y cebolla morada esta presente pero no domina. Un ejemplo de lo que debería ser un ceviche costeño.
De los platos fuertes las albondigas de agnus en salsa de chipotle, son entrañables. La ejecución es impecable, suaves y jugosas texturas se suman a un sabor incomparable. Dentro un huevito de codorniz. Viene condimentadas con hierbabuena y recuerdas a las recetas de antaño.
El servicio amable y eficiente, fascina a cualquiera y, la relajada ambientación hacen pensar en la casa que muchos deseamos.
Cuando la hora de la cuenta llega, un confabulado batallón de meseros ofrece las delicias de la carta de postres. Imposible negarse a la tartaleta de pera y Lechera con un espresso. Costra firme de galleta, con el dulzor justo para complementar la cremosa dulzura de la salsa y destacar la textura de las peras pochadas. Un postre no apto para sentimentales.
El vino es por garrafa, congruente con el concepto, Olvera ofrece Tempranillo de Santo Tomás. A diario hay un plato del día diferente y, en fin de semana, la carta incluye ostiones y almejas.