La hora pico se extiende la 1 a las 5 de la tarde.

Para gozar de una mesa cómoda muchos están dispuestos a esperar hasta una hora.

El hambre y el mal humor lo calman las micheladas gratis que ofrecen en la zona

de espera. Pase automático: la barra. El espacio es enorme, el movimiento y la

música pinta una escena caótica. Meseros apurados van de un lado a otro para

entregar la orden a tiempo. El ambiente no escatima. Hay desde familias hasta

grupos de cuates en busca del cura crudas. De bienvenida: un caldito de

camarón bien caliente. El mantelito sirve como menú y de este, todo es una

delicia. Las chalupas de chicharrón de camarón a $80 de entrada sacian el

antojo de inmediato. Aunque los tacos de cochinita de marlin son peligrosos,

podrías convertirte en un adicto empedernido de estas delicias. Los camarones

al ajillo van servidos en una cazuelita remojados en aceite de oliva, ajo y

chile guajillo para darle el sazón perfecto ($126). Sin embargo, el platillo

que se lleva las palmas es la hamburguesa de atún, acompañada de papas fritas y

servida con los ingredientes tradicionales de una "burger" ($126). El

lugar es tan grande y hay tanta gente para atender, que no logran abarcar todos

los estándares de calidad. Sí, tuvimos la mala experiencia de recibir un vaso

marcado con lipstick.