Éntrale a nuestro Quiz de Comida Callejera y descubre que tanto conoces la oferta garnachera de la ciudad.

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Bienvenidos a nuestro especial de comida callejera en CDMX, una guía con los 50 mejores changarros donde hemos encontrado comidas espléndidas a pie de banqueta. De Xochimilco a Zacatenco, las Águilas a Iztapalapa, pasando por la del Valle y la Lagunilla. Para desayunar bien tempranito, calmar el apetito de mediodía, comer, cenar o trasnochar en la madrugada. En esta ciudad hambrienta hay para todos.

A ver si muy salsa, éntrale al Quiz Garnachero


Reprobaste nuestro Quiz de comida callejera, no hay falla, acá ponte al tiro con los mejores y más sabrosos changarritos que los chilangos armamos para ti.

Fotogalería: la comida callejera chilanga es arte
Primera entrega: los 10 mejores changarros en el norte de la ciudad.
Segunda entrega: los 10 changarros más rifados del oriente chilango.
Tercera entrega: los 10 changarros más rifados del sur de la ciudad

La comida callejera chilanga

Al caminar de prisa sobre Circuito Interior rumbo al Metro, o al quedarse de pie durante unos segundos en el cruce de Eje Central y Madero, los chilangos experimentamos la misma sensación de inmensidad, de agobio por el alcance infinito de la Ciudad de México, ese monstruo desbordante, inseguro y hambriento. Pero hay algo que calma nuestra ansiedad: el prometedor aroma del aceite caliente. Cerca hay algo friéndose: carnitas, suadero, una milanesa tal vez.

La comida callejera es buen augurio, siempre y a pesar de sus esporádicas malas consecuencias: un vaso de esquites bajo una de las trescientas lluvias es apapacho, el volcán de pastor en la madrugada es alivio, la torta de tamal en la fría mañana es motivación. Es una manera de relacionarnos con la ciudad y también es una forma que tiene la ciudad de expresarse. Claro que es cambiante, flotante, casi inasible. En muchos casos se mueve más rápido que la información: el carrito que se puso en esa esquina ayer hoy ya no está. En otros es más confiable que cualquier restaurante: ese puesto lleva treinta años sin moverse, ahí lo encuentras. Todos los días aparecen y desaparecen changarros, bajo lonas rosas, sobre bicicletas, carritos del súper o puestos semifijos de metal. La comida itinerante siempre gana.