Hace 20 años, un café de chinos fue adquirido por los mismos dueños de la Cafetería El Popular. La idea: crear una sucursal de ese lugar a donde los paseantes del centro comieran rico y barato. Durante medio año se llamaron El Popular al igual que la casa matriz, pero pronto el lugar adquirió un espíritu propio y fue bautizado como La Pagoda.

“Se llama La Pagoda porque en esas construcciones orientales solía acudirse a encontrar restauración interior. De hecho, la palabra “restaurante” viene del francés “restaurant” y fue creada en París, donde un posadero la inventó para promocionar el lugar donde vendía comida. En este lugar se invitaba a no sólo a comer, sino literalmente a restaurarse. Eso es lo que ofrecemos aquí: un lugar para restaurarse a través de una buena comida”, explica Daniel Zúñiga, gerente de servicio.

En La Pagoda, las personas con capacidades diferentes no hacen fila: a pesar de que el lugar tiene una alta demanda debido a sus porciones generosas y a la calidad en el servicio (entre muchas otras cosas), si eres un adulto mayor o si tienes alguna discapacidad la siguiente mesa que se desocupe te será concedida. Si es de noche y estás en la lista de espera, alguien de personal saldrá a ofrecerte un té para que no desesperes.

Sus platillos estrella son la carne asada a la tampiqueña, la cecina que es traída directamente de Yecapixtla y las fajitas de pollo, una receta chino-mexicana que hace la delicia de sus comensales. Pasando hacia la carta “dulce”, lo que TIENES que probar (así, con mayúsculas) es el pan, que es siempre fresco porque es de la casa: el bísquet, el taco de piña y el chuz (pan relleno de crema pastelera y espolvoreado con azúcar glas) acompañado de su tradicional café con leche, son un agasajo.

Además de esos infaltables, también hay algunos tesoros escondidos en la carta. El Raspaboing, un raspado hecho de hielo frappé y Boing de mango, guayaba y fresa, es una receta original de la casa. “Al principio lo vendíamos sólo en temporada de calor. Lo quitábamos un tiempo y había gente que venía a pedirlo y se quedaba triste porque ya no lo encontraba, así que decidimos dejarlo en la carta de forma permanente. Ha causado verdadero furor y lo mencionan mucho en nuestras redes sociales”.

Hablando de las delicias que La Pagoda ofrece por temporada, están el pan de muerto, la rosca de reyes y una panqué de granos y semillas que venden sólo en temporada navideña. En contraste, hay siempreverdes que se agradecen: paquetes económicos que pueden ir desde huevos para iniciar bien la mañana o deliciosos tamales oaxaqueños que suelen ir muy bien en la noche. Estos paquetes son buenos para quienes quieran ahorrar y comer rico y además se sirven a cualquier hora del día.

Un territorio para la diversidad

Al estar en el Centro Histórico y muy cerca de la Calle de Madero, la concurrencia que viene a La Pagoda es muy variopinta y ahí reside parte de su encanto. “Somos gay friendly, Tepito friendly, alternativo friendly. Al principio las personas mayores que venían se sacaban algo de onda, porque como es un lugar 24 horas y a veces algunos vienen después del antro y esto es casi como un after de comida. Pero después se fueron acostumbrando y hoy convive gente de todas las edades y estratos sociales”.

Cuando le pregunto sobre gente famosa que sea asidua visitante de este restaurante, Daniel recuerda: “yo que estoy desde hace veinte años, he visto venir a muchas personalidades, la diversidad se ve hasta en eso. Lo mismo vino a comer Fox, que viene Noroña o Rosario Robles. También venían Monsiváis, Ninón Sevilla, Evita Muñoz. Uno de nuestros clientes frecuentes es Lalo España, que siempre nos deja algún dato curioso en la parte de atrás de la cuenta y hasta le toma foto y la sube a Twitter”.

Sobre cómo se dio su famoso servicio de 24 horas, declara: “Durante un tiempo empezamos a cerrar a las dos de la mañana. Luego recorrimos el horario a las 3. Así, poco a poquito, fuimos cerrando a las seis de la mañana y luego abríamos a las siete. No tenía sentido sólo cerrar una hora en la que seguíamos trabajando, que usábamos para limpiar. Ahora no se cierra nunca: Abrimos las 24 horas todo el año. Sólo se cierra la noche del 25 de diciembre, pero por 8 horas y luego volvemos a abrir. Incluso el 31 de diciembre hacemos fiestón”.

Si son personas de buen diente (advertidos están de que las porciones son generosas) y además buscan un lugar que esté abierto las 24 horas, La Pagoda es el lugar para ustedes. Hay un menú que se sirve a partir del mediodía hasta que se agota. Cientos de clientes fieles que vuelven y traen a sus amigos o conocidos, no pueden estar equivocados.

Pueden seguirlos en su cuenta de Twitter, @cafelapagoda donde diario actualizan su menú del día así como sus promociones especiales.

La Pagoda
5 de mayo 10
esq. Filomeno Mata

5510 9176
Lun-dom 24 hrs.

¿Han ido a La Pagoda?

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