Chilango

Qué oso ser tu coche

Basta un momento de locura para hacer el ridículo.

Te compras un coche con la idea fija en la cabeza de que es una extensión de tu habitación; terminas adornándolo como si lo fueras a inscribir a un concurso de belleza. A ti te encanta, y no entiendes por qué todos cuchichean del tema a tus espaldas. Aquí te damos algunos ejemplitos que podrían sacarte de la duda.

‘Cambio de vestiduras’

Ponerle playeras de tu equipo favorito a los asientos es la cosa más ridícula que puedes hacer. No hay justificación, aún cuando sean jerseys de la NFL o de la NBA en lugar de unos del América. Eso no reduce el daño. ¡Abstente!  

Los asientos ya traen vestidura, ahórrate la vergüenza.

‘El mensajero del amor’

En algún momento de la existencia a alguien ‘brillante’ se le ocurrió que forrando el coche de su novio/a con post-its llenos de recaditos dulces era la mejor manera de demostrar amor verdadero. A ver, entiende que lejos de hacerle sentir maripositas en el estómago a tu pareja, le haces pasar la vergüenza más grande de su vida.

Tapizar su auto con recaditos no lo hará amarte más.

‘La vitrina’

Otra vez. El efecto: auto extensión de tu hogar. Lo aceptamos cuando decides traer un par de zapatos o un abrigo extra, pero de eso a ponerle en el tablero (y el retrovisor) figuritas de porcelana y colguijes que coleccionas de tus viajes hay una gran distancia. 

Los peluches van en tu cuarto, no en el parabrisas del coche.

‘El arbolito de Navidad’

Por si no te habías dado cuenta, nadie quiere saber que sufres déficit de atención. Te suplicamos, por lo tanto, que evites provocarle ceguera momentánea al resto de los conductores. Tus ‘lucecitas’ neón no hacen otra cosa que ridiculizar tu auto. Limítate a las luces de los faros. Y sí, olvídate de los focos del cofre, del marco de la placa y, por supuesto, del contorno de los rines. Ah, por cierto, tu batería no opina que esto sea divertido.

‘El muro de la ñoñez’

A nadie le importa que seas fan de Hello Kitty, o que tu equipo favorito sean los Freseros de Irapuato. Evítate la pena de ‘adornar’ los vidrios de tu coche con flores de colores o con calcomanías que digan ‘Borracho a bordo’, porque encima de que pones en riesgo tu seguridad, alertas al  alcoholímetro y, a costillas de tu chistín, hasta puedes pasar la noche en el torito.