La construcción de 1929 forma parte de la Torre Reforma

Así quedó la casona que albergó los antros Palace y Living

 
La casona en la esquina de Reforma y Río Elba.(Carlos Tomasini )
Por Carlos Tomasini

Desde 1929, en la esquina de Paseo de la Reforma y Río Elba, se localiza una casona de cantera rosa y estilo gótico afrancesado en donde, durante varios años, se ubicaron dos de los antros más visitados de esa zona: el Palace, que después se convirtió en el Living.

Ahora, en el patio de esa casa, se encuentra el que es —al menos por unos meses— el edificio más alto de la Ciudad de México: la Torre Reforma, la cual tendrá 57 pisos, 246 metros de altura y 45,000 metros cuadrados rentables.

El rascacielos, cuyo proyecto tardó ocho años en culminarse, integra en su concepto arquitectónico a esa casa, lo cual no fue una tarea sencilla. CHILANGO se dio una vuelta por este nuevo edificio, el cual está cambiando el paisaje de nuestra contaminada, pero muy amada, ciudad.

De un lado a otro

Para cimentar este enorme edificio, fue necesario mover esta casona casi 20 metros de su lugar original, por lo que sus cimientos fueron prácticamente envueltos en una caja de concreto al que se le agregaron unas piezas de acero, las cuales apodaron como “Cleopatras”, ya que se parecen a las bases que eran cargadas por varias personas para transportar a Cleopatra (o bueno, es así como se ve en las caricaturas).


 

Los 20 metros que se recorrió la casa. (Cortesía Torre Reforma)


Para encontrar a la empresa que tuviera las grúas necesarias para mover una construcción de ese tipo, Julieta Boy, gerente del proyecto, realizó una búsqueda en el mismo lugar donde lo haría cualquier persona: en internet.

Así, encontró a una empresa española que transportaba barcos, la cual logró mover la casa en 12 horas y, después de que se colocaron los cimientos de la torre, la regresaron a su lugar en sólo 3.

¿Qué habrá en la casa?

Al interior de la casona, que en su exterior verdaderamente luce como nueva, se localizará una Mac Store, por lo que se están realizando diversas adecuaciones en su interior.

En su sótano habrá un restaurante, un bar y un área de comida que no será una fast food tradicional (o sea que no habrá Burger King o comida china), sino algo más parecido al concepto del Mercado Roma, por citar un ejemplo (aquí es donde se emocionan los hipsters).


 

Vista desde el lobby la estructura de metal es parte de los soportes del edificio (Carlos Tomasini)


Patrimonio de la Ciudad

En realidad, la casona es un poco más nueva de lo que su estilo arquitectónico sugiere, además de que en ella no se llevó a cabo ningún hecho histórico, pero es considerada por el Instituto Nacional de Bellas Artes como patrimonio de la ciudad, por lo que han supervisado todas las remodelaciones que se le han hecho durante la obra.

Pero la casona no fue lo único que se remodeló. Los autores del proyecto, el despacho LBR&Arquitectos, también invirtieron 5 millones de pesos para remodelar la calle Río Elba, la cual quedó semipeatonal, es decir, se le ampliaron las banquetas y se niveló la calle para, literalmente, cambiarle la cara a la zona.


 

Calle Río Elba remodelada. (Carlos Tomasini)


Muy mexicana

El diseño de la Torre Reforma corrió a cargo del arquitecto mexicano Benjamín Romano, y para su construcción se desarrollaron diversas técnicas únicas en el mundo, como su estructura metálica y de concreto con espacios libres de columnas en los pisos, lo cual le permite tener iluminación natural la mayor parte del tiempo en casi todas sus áreas, con lo que se ahorrará 25 por ciento de energía eléctrica.

Su fachada está orientada hacia el sur, lo que además de darle una mejor vista de la Ciudad de México, también ayuda a ahorrar en aire acondicionado, ya que prácticamente nunca le dará el sol de frente.

Por si fuera poco, en esta torre se tratará el 100 por ciento de las aguas negras y pluviales para ser reutilizadas en las torres de enfriamiento, sanitarios y jardinería. Es muy ecológica, pues.


 

Panorámica de la casona y el rascacielos (Carlos Tomaisini)


Es segura

Su estructura y cimientos la hacen resistente a temblores y cumple con los procesos de seguridad para incendios, como pintura especial y tomas de agua en todos los pisos, lo cual fue supervisado de cerca por Protección Civil.

Cuenta también con un novedoso sistema de evacuación para emergencias, el cual, en caso de requerirse un desalojo, no se haría por las escaleras, sino por los elevadores (esa fue una de las enseñanzas que dejó el 11 de septiembre para los nuevos rascacielos).

En armonía con su entorno

El proyecto ya ha recibido diversos reconocimientos en el mundo y, aunque todavía no se termina por completo, ya está funcionando y ya tiene a sus primeros inquilinos.

No tendrá mirador y sus últimos pisos todavía no están ocupados, pero ya hay una empresa que pidió que se los aparten.

La Torre Reforma tiene capacidad para recibir entre 4,000 y 5,000 personas, lo cual, si se consideran las cantidades similares que reciben sus vecinos de la Torre Mayor y la Torre Bancomer, convertirán a esta zona en una de las de mayor circulación de personas en la Ciudad de México.

Por eso, es posible que en un futuro la administración de los tres rascacielos trabajen en conjunto, pero mientras eso sucede, los encargados del proyecto de la Torre Reforma ya están en comunicación con sus vecinos (a su alrededor hay varios edificios y casas habitación) y parece que hay y seguirá habiendo armonía entre ellos.

Corazón Puma

El arquitecto Benjamín Romano es egresado de la Universidad Iberoamericana, y tiene otras obras emblemáticas en la Ciudad de México, como Torre Chapultepec, Torre Bosques y Torre Tres Picos.

Pero quien se encargó todo el tiempo de supervisar directamente que todo se solucionara y saliera adelante durante la construcción fue la gerente del proyecto, Julieta Boy, egresada de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, y que ve la Torre Reforma prácticamente como un hijo.


 

Julieta Boy es egresada de la UNAM. (Carlos Tomasini)


De trato sencillo y cordial, Julieta, quien se autodefine de sangre azul y piel dorada, además de 100 por ciento chilanga, ha trabajado durante ocho años en el proyecto, el cual conoce, literalmente, desde sus cimientos.

“Estoy haciendo lo que siempre quise hacer”, afirma, “y siento mucha emoción ahora que por fin veo la torre construida”.

Hasta ahora no hay planes de organizar una ceremonia de inauguración o algo parecido, así que la Torre Reforma irá tomando vida poco a poco.

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